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jueves, 25 de octubre de 2012

''No hay nueva evangelización sin liturgia y sin eucaristía''

Cardenal Cañizares: 'los que se encuentran en situación irregular pueden recurrir a la comunión espiritual'
H. Sergio Mora 

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 25 octubre 2012 (ZENIT.org).- La nueva evangelización tiene que poner a Dios en el centro, es necesario anunciar el reino de Dios para oponerse a la secularización, la cual le quita el lugar a Dios como si no existiera. En la nueva evangelización, dijo la liturgia y la eucaristía tienen un papel central. Y si bien las personas en situación irregular no pueden comulgar, tienen la posibilidad de recurrir a la comunión espiritual. Lo indico hoy el cardenal Antonio Cañizares a los periodistas de lengua española reunidos en la Sala de Prensa de la Santa Sede, quien no consideró causal que la fecha del sínodo “del cual la Iglesia saldrá revitalizada” coincida con la batalla de 'Ponte Milvio', donde Constantino vio la famosa frase “In hoc signo vinces”.

“El gran reto del sínodo -dijo el cardenal español- es hacer revivir la presencia de Dios, la necesidad de Dios en el hombre y de manera especial que la Iglesia ser testigo de la presencia de Dios”.

“Dios tiene que estar en el centro de la nueva evangelización --aseveró su eminencia- pues todo cambia si Dios existe o no. Es necesario anunciar el reino del Señor para contraponerse a la secularización y la Iglesia tiene que ser testigo”.

¿La nueva evangelización tiene que enfrentar los ídolos consumistas como otrora la primera evangelización enfrentaba a otros dioses? “Ahora la situación es más dramática --indicó el purpurado- pues entonces tenían a Dios. Hoy se sufre la influencia y consecuencias de las revoluciones del siglo XX que han sido para negar a Dios. Sea la del 1917 la del comunismo y el nazismo con todas sus consecuencias. Y en el momento actual la revolución de género que es sencillamente una ideología más radical y negadora de la realidad misma de Dios”.

“El materialismo lleva a vivir como si Dios no existiera, y peor, al no darle espacio a la realidad de Dios” indicó el purpurado que añadió: “Esa es la mayor pobreza que puede haber” y citando la frase de Santa Teresa: 'Quien a Dios tiene nada le falta', subrayó la gran indigencia espiritual del mundo actual.

Por ello reivindicó el mensaje de Benedicto XVI y de su homilía en la plaza de San Pedro al ser elegido papa: 'No tengo ningún programa sino hacer la voluntad de Dios'. A veces queremos hablar de programas y estrategias cuando “al poner a Dios en el centro todo cambiará”, concluyó.

¿Los puntos de encuentro para el mundo de hoy? “El anuncio del Dios que sale al encuentro del hombre, es el amor de Dios”, como lo señala el Benedicto XVI en sus encíclicas. La primera, Deus Caritas Est: “Un Dios que se hace hombre y apuesta todo por el hombre”, dijo, y citó la segunda encíclica: Spes Salvi, y la gran esperanza que Dios tiene en el hombre, que vale más que todo el oro y plata del mundo y que Cristo compró con su sangre. “Esto cambia la visón humana delante de la familia, del dolor, ante el problema del mal, etc”.

Sobre la importancia de la liturgia, que fue indicada en diversas intervenciones sinodales, el cardenal fue taxativo: “No hay nueva evangelización sin liturgia”. Porque la nueva evangelización es anunciar a Dios y esto sin la liturgia es imposible, “porque el sujeto de la liturgia es Dios no lo que hacen los hombres”. Por allí el hombre puede entrar en lo sobrenatural “que cambia el corazón del hombre”

Otro punto que el cardenal Cañizares consideró fundamental es la eucaristía. “La eucaristía es la fuente y cumbre de la evangelización”, que contiene todo el amor de Dios, de manera “que la alegría de este encuentro lo comuniquemos a los demás”.

“No habrá nueva evangelización si no centramos más a la eucaristía, más presente en la vida de los sacerdotes de los cristianos”. Por ello “la nueva evangelización llevará a recuperar el sentido de la misa dominical y la adoración eucarística mismo fuera de la misa”.

El purpurado indicó que “Dios nos ha preparado para este sínodo de la nueva evangelización con diez años enteramente eucarísticos” y citó una secuencia hechos, partiendo en el 2000. que “fue fundamentalmente un año eucarístico y de acción de gracias; después la encíclica de Juan Pablo II, donde se anunció el Año de la Eucaristía y se realizó; la publicación de un documento para superar algunos abusos eucarísticos, escrita por la congregación del Culto Divino y la de la Doctrina de la Fe; otro documento muy importante, Mane Nobiscum Domine, de preparación del año de la eucaristía. Se celebró además un sínodo sobre la eucaristía; el papa Benedicto XVI publicó la exhortación apostólica Sacramentum Caritatis y en esos años se extendió de manera prodigiosa el movimiento de adoración eucarística y la adoración perpetua.

El cardenal Cañizares reiteró entretanto, que si bien los divorciados pueden asistir a misa, no pueden comulgar “porque no viven la comunión plena con la Iglesia”. “En esos casos --dijo- debería darse y educar al deseo de la comunión espiritual, es algo que acerca a estas personas que se encuentran en estas situaciones que son siempre de dolor”.

Para hacer volver a quienes se alejaron, el cardenal consideró, como primera cosa, que los cristianos tienen que vivir el evangelio, con gozo y no reducirlo a la vida privada. “Espero que la Iglesia salga revitalizada de este sínodo” y añadió que “con un deseo mayor de predicar el evangelio, pueda decir 'En nombre de Jesucristo levántate y anda'” .

Y consideró que “no es un caso que este sínodo coincida con los 1.700 años de la batalla de 'Ponte Milvio' en la que Constatino vio en el cielo la cruz y el 'In hoc signo vinces'.

Dijo el purpurado que en el sínodo se ha hablado del papel de la vida contemplativa, conventos y clausura, si bien “hubiéramos deseado que se hablara más”, aunque “entre los santos canonizados, el domingo pasado, estuvieron quienes vivieron el misterio de la contemplación con toda intensidad”.

De otro lado, recordó que si bien no tenía estadísticas, se sabe que la mayor cantidad de conversiones se producen entorno a los centros de vida contemplativa por la presencia de Dios que allí se vive. Y recordó que en ese sentido “realizó una intervención espléndida el obispo de Canterbury primado de la Iglesia anglicana. Una lección que me llenó de grandísima esperanza”.

Sobre la visita de la delegación del Sínodo a Siria, consideró que no se trata de una evangelización indirecta. “Eso es evangelización directa, un testimonio es evangelización directa, es asumir la identificación con Jesucristo que trae la paz y que se convierte en signo y llamada de paz y reconciliación, eso es evangelización”.

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