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lunes, 1 de octubre de 2012

El colmo del delirio

Los isamitas hacen público en un blog brasileño (y no en el suyo propio, como primicia, ¿Por qué será?) una melodramática “Carta abierta” anónima más, dirigida a toda la humanidad.

La suscriben supuestos “fieles de la iglesia local Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos”, pero no hay un solo nombre y, al concluir sus diatribas, concluyen: “siguen las firmas”…). Es un grito desesperado que quiere aprovechar la ocasión de los 50 años del Concilio para sumar su voz al coro de los disidentes que claman por un Concilio que hubiera querido diferente.

Declaran que su iglesia local “está intervenida” por el Administrador Apostólico Monseñor Mietto y por sacerdotes misioneros mandados por las diócesis de Guayaquil, Ibarra, Quito y Loja a reavivar la fe católica en Sucumbíos, tan golpeada, para decir poco, después de 40 años de originalidades. Para los autores anónimos del panfleto, todo lo que no participa del ideario de ISAMIS “hace parte de un plan sistemático de destrucción” de su iglesia.

En síntesis, dicen que Sucumbíos es una Iglesia ocupada por otra “iglesia paralela”… que la componen el Papa, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, los Obispos del Ecuador, su Administrador Apostólico, el que fuera Delegado Pontificio y, como no podría dejar de ser, a los Heraldos del Evangelio.

Declaran, denuncian, protestan, conclaman, reclaman, etc. todo en nombre de “Jesús de Nazaret”. Y piden adhesiones y apoyos internacionales para lo cual dan una dirección electrónica. Sin duda recibirán solidaridad de diversos sindicatos protestatarios y disidentes que tienen por divisa el lema luciferiano “non serviam”. Fechan su “carta abierta” el día de San Miguel, 29 de septiembre…


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