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P. Pedro Tomás Navajas OCD Superior Carmelita de Burgos |
Es un escrito bien redactado, pero que a fuerza de insinuaciones y
firuletes, no va al fondo de las cosas ni aporta luces, dejando los problemas
evocados sin resolverse. Es un arte que tiene este fraile provincial de hablar
(o de escribir) mucho, sin decir gran cosa y, a veces, diciendo barbaridades.
¿Recuerdan que un mes atrás retorció unos escritos de Santa Teresa y los adaptóa su gusto y capricho, como si la Santa Madre escribirse a la misión deSucumbíos? Es que nuestro vicariato es un capítulo oscuro de la provincia
carmelita de Burgos, y el que fuera superior provincial (ya no somos más una
administración carmelita, los carmelitas que estaban aquí se han ido y los
frailes del Ecuador dependen ahora de Colombia), quiso rebautizar su proyecto
fracasado con las bendiciones de la Santa Madre. Pero le salió el tiro por la
culata.
Veamos, por ejemplo, algunos párrafos de su carta, respetando su extensión
y su contexto, para que no digan por ahí que falseamos sus ideas o
intenciones...
“No
sabemos muy bien qué es lo que nos pasa, pero sí percibimos que algo nos está
pasando, algo que tiene que ver con situaciones límite que exigen respuesta.
Amamos el Carmelo, por eso no queremos quedarnos instalados. Sabemos que sin
reconocer la situación no hay camino. Pienso si no nos estará influyendo un
estilo de vida muy mundanizado, que nos lleva a relativizar lo importante. Y relativizar es perder la raíz”.
Es desolador que
el Superior responsable de la provincia “no sepa bien lo que les pasa”, que
constate que “no tengan camino” y que estén “bajo la influencia de un estilo de
vida muy mundanizado”. Toda una confesión que sería digna del Águila de Hipona
si tuviese un empeño reparador.
“Se acercan tiempos recios y se avecina un trabajo arduo. Tenemos que
disponernos para afrontar la dificultad y la crisis con espíritu teresiano.
Creo que no es momento de llorar por las estructuras (tener claro lo que hay
que salvar). Flexibilizar las estructuras, no matar nada de lo que está vivo o
puede revivir. En la crisis que estamos viviendo y en la que se avecina con más
fuerza, van a salir fueran los valores evangélicos y carismáticos que llevamos
dentro o la superficialidad de que hemos revestido nuestra vida”
Aquí como que se hace más sincero y más dramático. Profetiza tiempos
difíciles, pero la opción a tomar queda en el aire. Parece que no hay que
apegarse mucho a estructuras y que se debe “flexibilizar”, pero se lamenta
precisamente de que los carmelitas han sido
“superficiales”. Se exigen valores evangélicos y carismáticos, pero
podemos ofrecer superficialidad… Es un callejón sin salida: ante un cuadro
sombrío, da la receta, pero resulta que los ingredientes están viciados. Es
dantesco. Peor, kafkiano.
“¿Está muerto o acabado nuestro estilo de vivir como carmelitas? Es hora de
preguntarnos muy sinceramente, sin miedo a dejar a un lado tanto lastre, cómo
tenemos que ser los carmelitas teresianos hoy, para ser fieles a lo que Dios
nos pide y para ser felices con la alegría de los que tienen en Dios su fuente.
El carisma que nos transmitieron nuestros santos padres Teresa y Juan es vino
nuevo para odres nuevos. Y la nueva vida nace de una vida crucificada. ¿Qué
valor damos a la Cruz en nuestra vida?”.
Hace la pregunta -“muy
sinceramente”- pero una respuesta, que clama por ser dada, es inexistente. El
Padre provincial no es capaz de dar una directiva o de enderezar el camino. ¿La
respuesta sería la vida crucificada? Puede ser, ¡pero que no nos digan que el
Vaticano, la jerarquía, los votos o las estructuras (“tanto lastre”) son las
que les crucifican y las que impiden los odres y el vino nuevos! Porque es lo
que insinúa sin decirlo… ni negarlo. Es el estilo mefistofélico del padre
provincial de Burgos.
“Vivimos la
comunidad al estilo teresiano -he oído en los diálogos tenidos con los
religiosos-, cuando nos preocupamos del camino de los hermanos, cuando la
comunidad no es un ambiente neutro, cuando la comunidad es una experiencia de
vida de Jesús que nos sitúa de forma compasiva entre las gentes (castidad); con
austeridad para ser sensibles a los pobres –elegir ser pobres pudiendo ser
ricos, en este momento, podemos decir, que no nos falta de nada y sin embargo
solo los pobres son libres- (pobreza); con un proyecto común (obediencia)
vivido, como parábola, en un mundo con tantas relaciones rotas.”
Esta forma de
concebir los votos de castidad, pobreza y obediencia es demasiado “flexible” y
relativa y no tiene nada que ver con la radicalidad teresiana: La castidad es
ser compasivo, la pobreza es la sensibilidad hacia los pobres y la obediencia,
un proyecto comunitario. Así “vivían” sus votos los últimos carmelitas que
estuvieron en nuestro Vicariato ¿Qué se podía esperar sino lo que se dio?
“Solo la
experiencia de Dios nos llevará a arriesgar en el anonadamiento y a no vivir
estos tiempos comparándonos con otros tiempos. Yo siento que una idea de
grandeza pasada nos puede hacer daño, puede ser un peso que nos impida caminar.
Nuestra Provincia no está siendo lo que se espera de ella, no está a la altura
de otros tiempos. Yo espero que nuestra Provincia se sitúe abajo, sin
pretensión de grandeza. Nuestros contemporáneos desean encontrar en nosotros
pobreza de ambiente y riqueza de corazón. Esto no significa que todo nos dé
igual y que no pretendamos una formación y un compromiso serios. Significa que
debemos vigilar la ansiedad de tener que cumplir expectativas. Es hora de
caminar con tesón y determinación, pero sin responder a exigencias que nos
quemen, es hora de elegir estar en el último puesto, como respuesta a la verdad
de lo que somos. No es hora de protagonismos personales, sino de dejar bien
claro que es el Señor quien lo hace”
Sus carmelitas no responden a los retos de los
tiempos. Pero parece, además, que la grandeza pasada de la Orden del Carmen,
con sus glorias y sus santos, les hace daño. Entonces propone como alternativa
que la Provincia burgalesa se ponga en último lugar, sin pretensiones ni
grandes metas. Mediocremente. Y como los frailes no están a la altura de su
vocación, “no pueden quemarse con exigencias” desorbitantes. La sugerencia es,
por lo menos, cómoda…
“La
comunidad teresiana es una escuela de humanidad, en la que es esencial la
comunicación, el cultivo de la capacidad de amar.”
Esta
definición del Carmelo no la imaginamos en la pluma de Teresa, menos en el
corazón de Elías. Parece el proyecto de una ONG o del Rotary Club.
“¿Cómo queremos hacernos presentes en medio de este mundo? ¿Qué queremos
comunicar desde nuestras presencias comunitarias? Creo que no hay otra
respuesta que ésta: espiritualidad; a través de diversos caminos, pero siempre
atravesando fronteras, no tenemos otra opción que transmitir espiritualidad a
nuestros contemporáneos. Veo a nuestro grupo poco preparado para dar respuesta
a esta necesidad de espiritualidad que se nos reclama. Y esto no solo por la
falta de formación, sino también por la falta de experiencia apasionada de Dios
y del ser humano.”
¿Pero de qué
espiritualidad está hablando? No lo aclara. Solo dice que hay que atravesar
fronteras (?) y andar por diversos caminos. Ciertos paganos y gente de otros
credos, tienen espiritualidades formidables… ¿No es la hora de definir, de
iluminar, de corregir, de actuar? El Padre Navajas vive el Carmelo como una
pesadilla: tienen que trasmitir espiritualidad (¡y cuánto nos falto esto en
Sucumbíos!) pero no están preparados para darla por falta de formación y de
experiencia. Entonces, arrastran una utopía.
Comprendemos bien que
ISAMIS es el fruto de esta pesadilla de un carisma mal asumido. De Burgos nos
vino el veneno. Aquí lo estamos neutralizando y va muriendo, pero allá todavía
sobrevive en sus ancianos responsables. Hubiera sido mejor que el Padre
Navajas, después de su gira donde palpó las lagunas de su Provincia, se hubiese callado y nos ahorrase este
documento lamentable que desanima a quién lo lee y hace reír a los que no son
de casa.
Les recomendaria leer tambien la carta que recibio en respuesta a su "imaginaria" carta de Santa Teresa (debe estar confundiendo a la Santa de Avila con la benedictina catalana, que de santa no creo que tenga nada) a los misioneros de Sucumbios. Pobre hombre. A veces, y la foto ayuda a pensar en eso, parece que sufre algun trastorno mental. Lo digo sin maldad, pues quiero la salvacion de todos. Y en otras fotos se le ve abrazado a Fray Juan Berdonces, OCD, refugiado en el Vicariato vecino de Orellana, con Mons Sabada, capuchino. Ojala fuese como el Santo Padre Pio.
ResponderEliminarEste provincial no es nada con respecto al de los franciscanos de la betica, todo un ejemplo de lo que no se debe hacer. O mejor dicho, de lo que se debe hacer para sumergir la provicia betica franciscana en el caos absoluto.
ResponderEliminar"Esta definición del Carmelo no la imaginamos en la pluma de Teresa, menos en el corazón de Elías. Parece el proyecto de una ONG o del Rotary Club".
ResponderEliminarY esto le parece de Santa Teresa?: "Así que, hermanas, para que lleve buenos cimientos, procurad ser la menor de todas y esclava suya, mirando cómo o por dónde las podéis hacer placer y servir; pues lo que hiciereis en este caso, hacéis más por vos que por ellas, poniendo piedras tan firmes, que no se os caiga el castillo". Pues sí lo es, de las Moradas en concreto. Léaselas usted antes de decir cosas sin fundamento.
Por cierto, la Carta de Santa Teresa "a Sucumbíos" no la escribió el Provincial. Documéntese usted antes de calumniar.
Rezo por usted.
¿Y si no fue el Padre Provincial quien retorció los escritos de Santa Teresa, entonces quién fue?
EliminarEl estilo es todo del modo de ser del provincial y, ademas, fue él quien en 2011 publicó en la ocdburgos una nota diciendo que a imitacion de Santa Teresa habian pedido a Correa que interviniese para neutralizar la accion del Nuncio y conseguir expulsar a los misioneros Heraldos que habia mandado el Papa. Y comparaba Correa con Felipe II. Las situaciones no podían ser más dispares, pero a este provincial no le importa tergiversar a la Santa Fundadora con tal de intentar justificar sus actuaciones nada eclesiales y nada caritativas con los que discordan de él. -- Y Mons. Gonzalo, OCD, que sacó de Sucumbíos a los carmelitas que había para poder establecer su teología de la liberación y montar la infraestructura de apoyo a la guerrilla? Y a los que trajo los eligió a dedo!
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