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miércoles, 13 de marzo de 2013

El circo

Todos estamos pendientes del Cónclave y a la espera de un Pontífice. Especialmente los católicos. Solo unos retardatarios a contra corriente están en otro tema: lo del circo que entretuvo un poco y que tanto aburrió.

En nuestros país, un nuevo payaso se suma al circo (no es ecuatoriano, es de nacionalidad francesa y es sacerdote… ¿adivinen quién es?)

Su avanzada edad, el desgaste por la espera de una utopía que nunca llega y la banalidad de su discurso rayado, ya no entretiene a sus espectadores (a los lectores).

El circo se va marchitando, siguiendo las huellas del finado comandante inmortal.

Eso, mientras la santa Iglesia, sobria y triunfal, aclama al nuevo sucesor de Pedro, pastor universal y pontífice (puente) entre Dios y los hombres.

Los malos ecuatorianos (que los hay!), los falsos sacerdotes, los animadores de circo, están en otra cosa.



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