Páginas

viernes, 15 de marzo de 2013

Delirio: "La Iglesia está en estado de coma"

Si tienen tiempo, y con riesgo de coger un virus, pueden leer las barrabasadas que opina un hombre llamado Juan José Tamayo, que es un ídolo en las huestes de Isamis, a la par de los Chávez y los López Marañón, personas mal sucedidas por perseguir utopías y alejarse de la fe católica. Ver este “site”:

http://www.redescristianas.net/2013/03/13/la-iglesia-un-edificio-que-amenaza-ruina-juan-jose-tamayo-teologo/#more-42896

Según este “teólogo” isamita español, “ex” y juntado, la Iglesia “amenaza ruina” y está en estado de coma. Él, a la vista de su propio fracaso y del de sus correligionarios, juzga a la Iglesia como si se confundiera con la porción arrancada del tronco de la que hace parte. “El ladrón juzga que todos son de su condición”.

Así define lo que fue la Iglesia y lo que debería la Iglesia ideal (recordemos que es autor de un libro titulado “Otra teología es posible”…: “una comunidad de iguales (no clónicos), de hombres y de mujeres sin discriminación por razones de género. Un movimiento alternativo a las instituciones romanas y a la organización sacerdotal del judaísmo. Un movimiento marginal que daba prioridad a las prostitutas (a quienes Jesús no considera pecadoras, sino explotadas sexualmente y discriminadas social y religiosamente, no pecadoras), a los heterodoxos y transgresores de la ley, a los perdedores, a la gente de mal vivir. Una comunidad fraterno-sororal y un movimiento alternativo que muy poco tiene que ver con la actual organización de la Iglesia”.

¿Qué les parece? Tamayo dejó las filas católicas para irse a un país muy lejano, chiquero inmoral y relativista, solo que, al contrario del hijo pródigo de la parábola, no quiere volver, y, como el hijo mayor, se jacta de su presencia, trabajo y ciencia.

Este pobre hombre, confunde lo que es el pastoreo confiado por Jesús a Pedro con la gestión temporal del estado Vaticano, y afirma que dicho estado minúsculo tiene más de 1.100 millones de miembros. Catedrático de teología y de ciencias, Tamayo precisaría recibir unos cursos elementales de catecismo, y también no vendrían mal algunas nociones primarias de castellano, de historia y de geografía. Hasta de buenos modales, ya que la mala educación, a veces es más chocante que la torpeza o que el mismo error. Es que Tamayo llega a dar muestras de atraso mental (parece que hay que decir que posee “capacidades especiales”...)

Al menos reconoce algo bueno en la Iglesia: “la pomposidad de sus ceremonias”. Esa pomposidad es lo que hace que los millones “ciudadanos vaticanos” admiren y acompañen ansiosos, con el resto del mundo, el interregno y el cónclave. Otra teología es imposible. ¡Sobretodo elaborada sabe Dios en qué antros!

No hay comentarios:

Publicar un comentario