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jueves, 8 de noviembre de 2012

Sor Ruth Elvira y fray Silvio, pontífices isamitas de rostro maligno

Ruth Elvira Sánchez, ex monja
Dos portavoces de ISAMIS (Ruth Elvira Sánchez y Silvio Cumbicus) en entrevista publicada en blogs de jesuitas y de consolatos, dan su versión de lo sucedido en Sucumbíos, lamentándose ser “tachados de secta” y de que se los está “gradualmente destruyendo”. Declaran que el Vicariato “está intervenido” cuando, en realidad, está encomendado a un Obispo Administrador, como todos los vicariatos y diócesis del mundo. 

Se declaran víctimas inocentes e incomprendidas, aunque el Vaticano por lo menos en tres ocasiones –lo reconocen en sus declaraciones- les censuró: en 2005, cuestionando la formación de sacerdotes, en 2008, enviando un Visitador Apostólico y en 2010 remplazando a Mons. López Marañón por los Heraldos.

A estos dos “personajes” no se les puede dar crédito en sus opiniones ya que no son católicos practicantes, son tan solo activistas sociales de otra iglesia, “la iglesia comunidad de los pobres al servicio del reino”. Además se sabe de la malversación de fondos de S. Cumbicus en gestiones municipales y del robo de la famosa retroexcavadora, caso emblemático que está en boca de todo el mundo.

Por su parte, Ruth Elvira se presenta como ex misionera laica de ISAMIS (como si hubiese misioneras clérigas o sacerdotisas…) y miembro de la Federación de Mujeres, entidad también laica que nació a la sombra de Mons. Gonzalo, una ONG más, de esas que proliferan en Sucumbíos y en Ecuador y que hasta llegan a preocupar al propio Presidente Correa. Es de nacionalidad colombiana y no está muy claro si fue monja (varias mujeres isamitas son extranjeras y fueron monjas que terminaron colgando los hábitos).

¿Con qué derecho hablan en nombre de la Iglesia, la cuestionan y se adueñan de ella? Pertenecemos a la Iglesia y no somos sus dueños ¡ella es nuestra dueña! No la hacemos: ella nos hace. Pero, como vemos, no es así en ISAMIS.

Esta gente pontifica como los Papas cuando hablan ex cátedra:

Pontifican contra lo que llaman “sacramentos fáciles”, como si los sacramentos no fuesen un don gratuito en lugar de una recompensa, como ellos los consideran. Es sabido que en ISAMIS los sacramentos son dificilísimos y se dan a cambio de dinero y de trabajo forzado.

Pontifican contra el sacerdocio jerárquico y sacramental y se encantan con lo carmelitas que eran iguales a todo el mundo, hasta “lavaban platos”, dicen. Hubiera sido más propio que Ruth Elvira se ponga a lavar platos y deje a los sacerdotes celebrando la Eucaristía, predicando y confesando.

Pontifican sobre la exclusión de las mujeres por parte de los heraldos, lo que es un disparate nunca comprobado. Mentira vil, propia de una federación de resentidas. El protagonismo de las mujeres aumentó en la Iglesia durante la administración de los Heraldos. Solo que las mujeres no celebraban sacramentos como Magdalena Blaser ni se consideraban párrocas como Elsa Encarnación.

Pontifican sobre su caminar con los dos pies, pero no reconocen el fracaso de su labor social: ISAMIS tuvo que cerrar centros de Salud, centros de acogida a colombianos –llamémoslos así…- se apropiaron de una Maternidad que era de la Iglesia, nos engañan con una universidad campesina que igualmente quieren robar a la Iglesia, si es que ya no lo han hecho. Además Silvio Cumbicus se presenta en su entrevista como responsable de la Pastoral social de ISAMIS, cosa que es mentira, a no ser que ISAMIS dispute ese cargo con el Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos que tiene su Pastoral Social propia y su responsable respectivo.

Pontifican que en Sucumbíos se cambió la Virgen del Cisne por la Virgen de Fátima, otro disparate que no es más que una mentira que se suma a tantas otras, cosa que todo el mundo puede comprobar a la luz del día. No fue la Virgen del Cisne que salió de su santuario de El Eno sino su mal servidor, el Padre difamador Luis Mario Remache… En Nueva Loja, la Churonita nunca dejó su lugar en la catedral y se la honró como nunca con flores, rosarios y procesiones.

Pontifican sobre los 11 del Putumayo y sobre el Hogar Infantil, dos fracasos vergonzosos: uno que está siendo sinónimo de robo millonario y otro de incompetencia administrativa. Mienten a nacionales y extranjeros sin el menor rubor. Así son los falsarios.

Pontifican que reciben “difamaciones, amenazas y agresiones”, cuando en realidad son solo denuncias y correcciones, delante de las cuales hacen oídos sordos comportándose como niños malcriados. ¿Cómo niños malcriados? No, como lobos rabiosos que contestan la autoridad de los pastores y los difaman, mientras tratan de pervertir a las ovejas que huyen de sus garras. Desenmascarados en Sucumbíos y en Ecuador, publican sus panfletos en el exterior y piensan que los lectores desprevenidos harán cuerpo con ellos. Basta leer lo que dicen para darse cuenta de quiénes son. Además los lectores de los blogs y de las revistas que les dan cabida, son de la misma tendencia isamitas, son sus compinches. Mal de muchos, consuelo de tontos.

Pontifican que durante la administración carmelita “todos tenían el derecho de opinar (…) y de pensar de forma diferente”. Por eso, ahí están los resultados que hoy lamentamos: confusión, rebeldía, apostasías y mucho odio. Y una población muy alejada de la religión y más interesada por sectas evangélicas que por ISAMIS.

Pontifican sobre los famosos “dos modelos de Iglesia”, un disco rayado que ya no convence a nadie. Cuantos más cismas y herejes haya en la Iglesia, más modelos tendremos y estaremos cada vez peor servidos.

Concluyamos. Mientras los isamitas no doblen las rodillas delante de un sacerdote que les absuelva de sus pecados, pueden seguir caminando con los dos pies y añorando su “compartir” (tantas veces esa palabra fue sinónimo de robo de limosnas), su utopía se les hará cada vez más irrealizable y terminarán muriendo impenitentes. Esto no es un augurio ni una maldición: es la constatación serena y lógica de los hechos.


Pablo Torres y el Coca (isamisleaks)

No sabemos qué pasará con Pablo Torres, un isamita desobediente (disculpen la redundancia) que hasta ahora no ha respondido al pedido de la autoridad de la Iglesia de irse a estudiar a Roma.

Estas “recomendaciones” normalmente son hechas a personas que no tienen estudios ni preparación. Como Ustedes saben Pablo Torres fue ordenado sin estudiar en un seminario y no sabemos si acabó el colegio. Algunos dudan inclusive si fue ordenado sacerdote.

Como hasta ahora está “haciendo el quite” a Monseñor Mietto, el pueblo de Sucumbíos lo mira con mucha desconfianza, más de lo normal. Todos lo vemos cada vez más flaco, casi no habla, y no sabemos el porqué de la falta de “energía” que lo caracterizaba.

Aquí no es novedad para nadie que a él le gusta matar las penas y “energizarse” con un poco de “canta claro”. Cuántas veces se lo ha visto quedarse con este gallito en la mano y durmiendo encima de la mesa con la gente que lo suele acompañar.

Sin embargo, dicen que más que el “canta claro” le gusta “volar”, y Ustedes saben que el gallito de “canta claro” por más bueno que parezca no puede volar ni hacer volar tanto a otros como quisieran.

Pablo Torres “voló” en otros años a varios países donde sus camaradas lo recibían con ilusión, ya que era uno de los frutos visibles de la “nueva iglesia”. Estuvo también a punto de “volar a China”, pero sus jefes lo llamaron para que invada a la fuerza la Iglesia del Divino Niño, que es donde hasta ahora se encuentra. La Iglesia está secuestrada por él y su familia (los poderosos). Estos últimos son los que llenan los “turnos” de la fracasada huelga que han hecho a la entrada de este templo.

Como no quiere irse a Roma, dicen que irá al “Coca” porque parece que ahí encontrará nuevas “energías”. Según dicen, “Coca” le fascina…

Esperemos ver su encuentro con la “furia del Sacha” que es como le conocen a Pablo Gallegos, y no sé si encuentre a JB (no confundan con el licor, se trata de Juan Berdonces), Juan Cantero Calasacón, o algún otro de las carmelitas expulsados por el Vaticano y el pueblo de Sucumbíos.

Es probable también que se encuentre con el mismo Monseñor Gonzalo, ¡uy se me fue!... de esto hablaremos en otro artículo…

Escrito por “El pájaro FC”.


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Como quisiéramos…


Próximamente será beatificada en Ecuador Sor María Troncatti, hermana salesiana y misionera gigante e infatigable que evangelizó en nuestro país, en las regiones del Oriente: Macas, Méndez y Sucúa, muy especialmente entre los indígenas de la etnia Shuar. Su obra por la promoción de la mujer Shuar florece en centenares de nuevas familias cristianas.

Catequista y evangelizadora, rica de maravillosos recursos de fe, de paciencia y de amor fraternal, nunca olvida que tiene que vérselas con seres débiles y pecadores. Ha tratado la naturaleza humana bajo todos los aspectos, aun los más miserables y lo ha hecho con esa superioridad y gentileza que en ella era algo espontáneo y natural. En todo y siempre seguía siendo exquisitamente mujer. Se diría que “cuanto más virgen, tanto más madre”.

Sor María murió en un accidente aéreo en Sucúa el 25 de agosto de 1969, ofreciendo su vida por la reconciliación entre colonos e indígenas.



Otro ejemplo de evangelización entre indígenas es el de la Madre Laura Montoya, colombiana, cuyas religiosas –las lauritas- están en Sucumbíos. Fue beatificada en 2004 y está en curso su proceso de canonización.

Ella formó a sus religiosas para convivir con el indígena, compartir con ellos sus necesidades y angustias. Aprender su lengua, defender sus tierras, recuperar tradiciones válidas de su cultura, elaborar diccionarios, catecismos, dar a conocer al mundo el valor y la dignidad de un pueblo.

Su empeño era conquistar almas para Jesús, bautizar a los indígenas que no conocían a Cristo ni a su Iglesia y educarlos en la fe.

Ella vive en la Iglesia y para la Iglesia, amándola entrañablemente, su profundo anhelo es dilatar sus fronteras. La Jerarquía, los sacerdotes y seminaristas eran objeto de su gran veneración y aprecio. “Miren la Santa Sede y la Jerarquía eclesiástica como el asiento de la sabiduría de Dios.”, escribió.

A la vista de estos ejemplos heroicos de dos mujeres fuertes, sentimos dolor al ver a ciertas religiosas que tenemos en nuestro Vicariato que no están en la misma sintonía. Dolor, no solo por ver a monjas que no cumplen su deber, sino por ver a indígenas que no salen de su paganismo y no llegan a conocer la fe cristiana, el Padre Nuestro o la devoción a María.

¡Cómo quisiéramos en el Año de la Fe, ver que el apostolado de nuestras religiosas sea fecundo y que de frutos! Como quisiéramos ver a las lauritas fieles al carisma de su Fundadora, a las Anas ídem, a las Teresianas, ídem; etc. etc. etc.

Pero este deseo lo vemos bastante utópico, más o menos como ven en ISAMIS a su llamado “reino”.

¿Se imaginan a Melbis (la del ex hogar infantil) o a Susana Alonso de Puerto Libre, beatificadas por la Iglesia Católica? Difícilmente. ¿O a laicas como Elsa Encarnación o Delia Malbay?

Lo que sí puede ser es que las beatifique otra iglesia: la iglesia comunidad ministerial al servicio del reino…

martes, 6 de noviembre de 2012

30 DE OCTUBRE: MEMORIA FÚNEBRE EN EL CALENDARIO LITÚRGICO DE LA IGLESIA ISAMIS

Analicemos las fotos y el texto que publican en su blog isamis2012 sobre esta celebración. 




En una foto aparecen algunas decenas de personas que caminan detrás de un cartel enorme con la sigla “ISAMIS sembrando vida”, cartel que estratégicamente oculta lo raquítico de la manifestación. En otra foto, llevando una gran cruz ¡que hasta cargaron mujeres, se jactan! aparecen tan solo unas diez personas. Otra foto es frente a la “compañera solitaria”, realizando una “liturgia” presidida por el Padre Pinos, donde se ven también una docena de individuos (perdón de miembros de su “iglesia comunidad pueblo de Dios al servicio del reino”, que así se llama su secta). Y, por fin, en el Divino Niño, el feudo usurpado por el Padre Pablo -frecuentado por isamitas y por algunos vecinos que no se sienten muy a gusto ahí- vemos la gente de siempre, con velitas, dados de la mano, en fin, practicando sus originalidades. El templo no está lleno. La convocatoria fue pobre. Nos explican que llovía torrencialmente, al contrario del día de la “marcha blanca” a favor de la Iglesia Católica en que el sol y la brisa suave fueron aliados. El cielo se manifiesta…

Eso en cuanto a las fotografías. Ahora veamos lo que nos dice el texto. 

Dicen que hace dos años Mons. Gonzalo fue “depuesto inesperadamente y violentamente”. Falso. No hubo sorpresa ni violencia. Ya hacía más de dos años que el Obispo había presentado la renuncia por límite de edad y además el traspase se hizo con parsimonia y normalidad… salvo la manifestación violenta que propiciaron los carmelitas contra el Nuncio. Fuera de esa nota disonante, no hubo ni sobresalto ni violencia, a no ser en la mente de los isamitas.

Luego se jactan que empezaron a vivir un período de “fidelidad al Señor”, pero no se sabe como concilian eso con las críticas al Vaticano, a Mons. Arregui, al Nuncio, al Cardenal Días, al administrador apostólico; ¿cómo se armoniza esa “fidelidad” con las tomas por la fuerza de iglesias, y con las asambleas, manifestaciones y vigilias marcadas por la exclusión y la venganza? ¿“Fidelidad al Señor”? ¿A qué señor?

Dicen que actúan con “memoria histórica”, pero más parece que fuese con “memoria histérica”, pues la historia de la Iglesia universal tiene 2.000 años y en nuestro continente, la historia de la Iglesia lleva ya más de 500 años. Para ellos la memoria no va más allá de 40 años… ¡Qué memoria mas corta!

Más adelante afirman algo inimaginable: “María ha sido nuestra inspiradora”. Es el caso de preguntar también a qué María se refieren, pues es inconcebible que la humilde esclava del Señor pueda ser la inspiradora de la revolución que montaron.

Refiriéndose a la “amiga solidaria” (son ellos mismos, Radio Sucumbíos es una creación de ISAMIS) no encuentran nada mejor que decir que la radio “fortaleció la integración de la provincia”, pero se cuida de declarar que desunió a los católicos destilándoles el veneno isamita.

Celebraron los dos años con una “comida comunitaria” (lo que no quita, imaginamos, que cada uno habrá comido personalmente… ¿o es que todos comen acompasados al mismo tiempo y en igual medida? ¿Qué es lo que diferencia una comida comunitaria de ISAMIS de una comida normal en torno de una mesa? Toda comida es comunitaria, a no ser la que habrá comido a escondidas Mons. Gonzalo para sobrevivir 22 días en su huelga de hambre.

Dicen también que Monseñor Mietto no participó de sus actos. Por cierto, parece que tiene graves razones para no ir.

Después nos dicen que en varias ciudades de la provincia se han encendido velitas pro ISAMIS para “iluminar Sucumbíos”. Ah, y que los que aún no han encendido su luz que lo hagan... “porque siempre hay tiempo para unirse a la iglesia de los pobres que pedía el Papa Juan XXIII”. Entonces, como evidentemente nadie o muy pocos prendieron la tal velita, al menos queda la esperanza de que aún lo hagan…

Piden, como siempre lo hacen, adhesiones a su causa y para eso dan una dirección electrónica. Hasta de Alemania han recibido un apoyo, será del “teólogo” y ex sacerdote Hans Kung, amigo de la Blaser. Declaran que en los años venideros seguirán celebrando esta memoria litúrgica que engendraron y que corresponde al fin de una era y al inicio de otra.

Portaban en su marcha dos signos, uno pascual (el cirio) y otro martirial (la cruz), dicen. Solo que eso es un capricho más de su iglesia que no sigue el calendario litúrgico oficial: no estamos Cuaresma ni en Pascua. Ni siquiera comenzó el Adviento. Pero eso no les importa, ellos van a su aire. De hecho no están celebrando la redención del Señor, celebran su propia muerte.

En síntesis, lo que han hecho el 30 de octubre es lo que hacen más o menos siempre, solo que ya no tienen, como antes, el poder ni la influencia. Siguen haciendo daño, es verdad, pero ya no es lo mismo que otrora, cuando la gente de la provincia estaba desprevenida. Ahora todos sabemos cómo son las cosas y aún lo sabremos mejor en los días venideros.

No hay hereje sin concubina (isamisleaks)

Hasta ahora los isamitas no presentan los recibos, facturas, etc. de los 340 mil dólares que dio el Municipio de Lago Agrio para TERMINAR la Catedral. 

Tampoco Monseñor Gonzalo López ha “dado la cara” para esclarecer el millón cien mil dólares que administró y que corresponde a la indemnización que el Estado les canceló a los 11 del Putumayo.

¿Por qué ese silencio sepulcral? El que nada debe nada teme. Es tan sencillo, hay que presentar los documentos y listo. ¿Cuál es el problema?

Si no encuentran los documentos pueden preguntarle a Yolanda Celi que estuvo quemando un montón de documentos en la casa de Procura en Quito cuando hubo el cambio de administración (existen testigos), de repente entre esos papeles ella guarda alguno que sirva.

Nuestros lectores observen, cuando tocamos este tema, del lado isamita hay silencio, se esquivan, ¿por qué será? Tal vez la Federación de mujeres de Sucumbíos pueda también ayudarles con las platas de las decenas de fundaciones fantasma que tienen y que muchas no han legalizado.

Aparece una tras otra.

Pero lo peor de este caso no es la corrupción cuando se habla del mal manejo de fondos, lo peor, sobretodo para religiosos y sacerdotes, es el lado moral que los isamitas han silenciado durante 40 años en nuestra Provincia.

Era público y oficializado por Monseñor López la cohabitación de “misioner@s” y “misioner@s”, es decir hombres y mujeres compartiendo el mismo techo... - ¿sólo techo? – a la vista y paciencia de todos, entre todos.

Recordemos que Monseñor López vivía en la misma casa con Yolanda Celi, su “secretaria particular”, etc. Es decir desde la cabeza todo era permitido.

Por eso dice el refrán: “NO HAY HEREJE SIN CONCUBINA” sino, pregunten en Riobamba.

Qué fea lacra dejada por Monseñor Proaño, el “Obispo de los pobres...sinvergüenzas”.

¿Por qué en vez de hacerse como religiosos, no se casaron?, es tan legítimo el matrimonio. Pero no, es más fácil vivir junto a los “poderosos” que tanto decían combatir, como el Gobernador, Alcalde, etc. y con dinero. O sea placer, fama, inmoralidad, todo lo que ofrece Satanás.

Por otro lado, Edgar Pinos parece que en este campo tiene de “todo un poco”. Algunos dicen que le “zapatean las hormonas”. No nos detendremos en hacer comentarios de él ya que en pocos días habrá un artículo sobre él en sus aventuras por Haití..., con fotos a todo color. Esperen.

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Fray Gonzalo López con Yolanda Celi (su secretaria)

lunes, 5 de noviembre de 2012

Una buena refutación contra las declaraciones del Padre Adolfo Nicolás SJ ("papa negro")

Lo tomamos de Infocatólica. Para qué más comentarios, leamos:
http://infocatolica.com/blog/coradcor.php/1210310527-el-preposito-general-no-tiene

1.11.12
A las 12:33 AM, por Luis Fernando 
El P. Adolfo Nicolás, sj, Prepósito General de la Compañía de Jesús, ha concedido una entrevista al Servicio Digital de Información de su orden religiosa. El “papa negro” ha dado su opinión sobre el último Sínodo. Aunque reconoce aspectos positivos en el mismo, lo cierto es que sus críticas son muy contundentes. Ha dicho que la voz del Pueblo de Dios no ha tenido ocasión de expresarse en Roma, lo cual ha hecho difícil evitar el sentimiento de que se trataba de una reunión de «hombres de Iglesia afirmando la Iglesia», lo que puede llevar a caer en el peligro de buscar «más de lo mismo».

No estoy de acuerdo con esa crítica. Un sínodo de obispos es un sínodo de obispos. Está para lo que está. Y si no, se llamaría de otra manera. Si ya es difícil que los obispos puedan tener intervenciones largas en este tipo de asambleas, ni les cuento lo que sería si se diera paso a los sacerdotes, diáconos y seglares. Por otra parte, los fieles pueden dar su parecer a sus respectivos obispos en las jornadas diocesanas. En las mismas se puede escuchar su voz. Y luego el obispo es el responsable de llevar a Roma lo que crea oportuno.

Sin embargo, me parece mucho más precoupante lo que ha manifestado el P. Nicolás en relación a un tema tan fundamental como las misiones y la salvación de los hombres. Al comentar la espiritualidad de los pueblos asiáticos, asegura que en ellos se da lo siguiente:

… piedad filial que en ocasiones alcanza niveles heroicos; la búsqueda totalmente absorbente del Absoluto, y el gran respeto que se tributa a los que se dedican a ella; la compasión como modo de vida que surge de una profunda conciencia de la fragilidad e impotencia humana; tolerancia, generosidad y aceptación de los otros; apertura de mente; reverencia, cortesía, atención a las necesidades de los otros, etc.

El Apóstol más evangelizador de la historia, San Pablo, tiene de los judíos y de los paganosuna visión mucho más pesimista (Romanos 1-2). Él se gasta y se desgasta por el Evangelio, viendo, iluminado por el Espíritu Santo, que “todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención realizada en Cristo Jesús” (Rm 3,23-24). Uno se pregunta si Asia es un continente que cuenta con el privilegio de que el pecado original no haya afectado mucho a sus habitantes, pues incluso sin conocer a Cristo, pueden florecer nada menos que en “santos". Si son tan buenos, tan santos y tan maravillosos sin que el cristianismo haya sido un elemento esencial de su culturas, ¿para qué vamos a molestarles llevándoles a Cristo? Es cierto, y desde el principio lo ha sabido la Iglesia, que Dios “acepta al que lo teme [al que cree en Él] y practica la justicia, sea de la nación que sea” (Hch 10,35). Pero un optimismo extremo sobre la posibilidad de santidad en los paganos no parece conforme a la urgencia que los Apóstoles sentían por la evangelización del mundo: “¡Ay de mí si no evangelizase!” (1 Cor 9,16). La que hacía igualmente de un San Francisco Javier, S. J., una llama ardiente para encender a los pueblos en la luz de Cristo.

No en vano, le preguntan don Adolfo:

- ¿Cómo es posible que los misioneros, o la Iglesia, no hayan sido capaces de «ver» esos maravillosos signos como obra de Dios?

A veces es muy difícil interpretar por qué no ocurre algo. Uno tiene la tentación de acudir a explicaciones que podrían ser correctas pero también podrían ser teorías ajenas a la cuestión. Quizás no nos sentimos a gusto con un Dios de sorpresas; un Dios que no sigue necesariamente la lógica humana; un Dios que siempre saca lo mejor del corazón humano sin violentar las raíces culturales, o la religiosidad de la gente sencilla.

Si el P. Adolfo tiene razón, me imagino a los pobres misioneros católicos ante la tesitura de que van a evangelizar a pueblos donde hay tantas señales de santidad, que casi son ellos los evangelizados por esa religiosidad de gente sencilla que, loado sea el Altísimo, les descubre y los conduce por el camino de la salvación.

Y claro, ante semejante derroche de santidad nominalmente no cristiana -no digamos católica-, la pregunta sobre si hay salvación fuera de la Iglesia recibe del Prepósito General una respuesta afirmativa sin restricción alguna:

- Lo que está Vd. diciendo es que hay «santidad» fuera de la Iglesia. Pero si hay «santidad» ¿no deberíamos decir también que hay salvación?

¡Por supuesto! Eso lo sabemos desde siempre. Es parte de la libertad de Dios. Dios es libre para hacer lo que Dios quiere con su pueblo (hombres y mujeres) en cualquier situación y cualquier contexto. Jesús nunca tuvo dificultad en reconocer en un soldado pagano de Roma o en una mujer extranjera, una profundidad de fe que faltaba entre sus propios discípulos. ¡Pero yo no tengo una teoría propia de salvación! ¡Así le ahorro su siguiente pregunta! Mi preocupación más profunda es encontrar cómo Dios actúa en la gente, y así cooperar con el trabajo de Dios. De este modo no me puedo equivocar: si construyo una teoría ciertamente podría equivocarme.

Yo creo que, efectivamente, no hacen falta teorías personales sobre la evangelización y la salvación del mundo. Basta con acudir a la Escritura y al Catecismo de la Iglesia para encontrar la doctrina verdadera. Es bastante simple, la verdad. El hombre peca y como resultado del pecado, está separado de Dios. Entonces Dios, para no dejar al hombre en sus pecados, envía a su Hijo para que sea luz de todos los hombres y para ofrecerse como víctima propiciatoria de sus pecados, cosa que cumple en la Cruz. El Hijo vence al pecado y a la muerte, libra al hombre de la cautividad del diablo y del mundo, y resucitando al tercer día, antes de subir a los cielos a prepararnos morada a todos, envía a su Iglesia a predicar el evangelio a todas las naciones.

Voy a citar un documento fundametal del Magisterio de la Iglesia, Dominus Iesus, sobre la condición única e irremplazable de Cristo como Salvador:

Es también frecuente la tesis que niega la unicidad y la universalidad salvífica del misterio de Jesucristo. Esta posición no tiene ningún fundamento bíblico. En efecto, debe ser firmemente creída, como dato perenne de la fe de la Iglesia, la proclamación de Jesucristo, Hijo de Dios, Señor y único salvador, que en su evento de encarnación, muerte y resurrección ha llevado a cumplimiento la historia de la salvación, que tiene en él su plenitud y su centro.

Los testimonios neotestamentarios lo certifican con claridad: «El Padre envió a su Hijo, como salvador del mundo » (1 Jn 4,14); « He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (Jn 1,29). En su discurso ante el sanedrín, Pedro, para justificar la curación del tullido de nacimiento realizada en el nombre de Jesús (cf. Hch 3,1-8), proclama: «Porque no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos» (Hch 4,12). El mismo apóstol añade además que «Jesucristo es el Señor de todos»; «está constituido por Dios juez de vivos y muertos»; por lo cual «todo el que cree en él alcanza, por su nombre, el perdón de los pecados» (Hch 10,36.42.43).

Y: 
Debe ser, por lo tanto, firmemente creída como verdad de fe católica que la voluntad salvífica universal de Dios Uno y Trino es ofrecida y cumplida una vez para siempre en el misterio de la encarnación, muerte y resurrección del Hijo de Dios.

Nadie se extrañe de que consideremos las declaraciones del P. General de los jesuitas actuales con no poca reticencia, sospecha y resistencia. No hacemos de sus palabras interpretaciones temerarias.

Sabemos que en los últimos decenios son varios los jesuitas que han recibido graves reprobaciones de la Congregación de la Fe precisamente por enseñar sobre la salvación de la humanidad, con unas u otras teorías, doctrinas inconciliables con la fe de la Iglesia (Vaticano II, Ad gentes; Juan Pablo II, Redemptoris missio; Dominus Iesus). Recordemos, por ejemplo, las reprobaciones de Teilhard de Chardin (1955), Anthony De Mello (1998), Jacques Dupuis (2001), Roger Haight (2004), Jon Sobrino (2006). Cuando leemos las declaraciones del P. Nicolás tengamos en cuenta que “ya llueve sobre mojado".

La Congregación de la Fe, en la Notificación sobre el P. Haight, S. J., señala que él «afirma que “solo Dios obra la salvación, y la mediación universal de Jesús no es necesaria"». «Según él, además, “es imposible en la cultura postmoderna pensar que… una religión pueda pretender ser el centro, al cual todas las otras han de ser reconducidas"».

Los errores de éstos y de otros jesuitas, difundidos durante muchos años, preferentemente en centros teológicos de la Compañía, y en Editoriales muchas veces jesuitas, no fueron detectados e impugnados públicamente por el General o los Provinciales de la Compañía de Jesús, sino por la Santa Sede romana. Y en ocasiones, aún después de ser reprobados, siguieron contando estos autores con el apoyo público de algunos Provinciales, Profesores y Editoriales de la Compañía. 

Sabemos también, sin ir más lejos, que el P. Juan Masiá, sj, enamorado de las espiritualidades asiáticas, lleva años multiplicando sus herejías y blasfemias sin ser neutralizado por la Compañía de Jesús, por su Prepósito General, concretamente. Y con Masiá podríamos citar a tantos otros jesuitas semejantes.

No necesitamos pelagianismos baratos ni sincretismos paganizantes, que paralizan de hecho la evangelización, sustituyéndola por el diálogo interreligioso. Necesitamos hombres de Dios que confiesen la fe de la Iglesia, y que anuncien el Evangelio con toda la fuerza persuasiva del Espíritu Santo, enseñando la verdad de Cristo y refutando eficazmente todos los errores que le son contrarios. Como lo hizo San Francisco de Javier, Patrono universal de las misiones, y todos los grandes misioneros.

Puede dar gracias a Dios el P. Nicolás de que en el Sínodo de los Obispos se ha escuchado solamente la voz de los Padres Sinodales, que guardan al hablar una gran moderación, proporcionada a sus altas jerarquías. Porque si en el Sínodo se hubiera podido oir “la voz del Pueblo de Dios“, es decir, de los laicos, no cabe excluir la posibilidad de que alguno de ellos dijera con toda franqueza lo mismo que acabo de decir yo aquí con gran libertad.

Exurge Domine et judica causam tuam.

Luis Fernando Pérez Bustamante

domingo, 4 de noviembre de 2012

10 falacias de la Teología de la Liberación

¿La teología de la liberación es lo que sus defensores pretenden que sea o es lo que le achacan los que la denuncian como errada? Con el relativismo en que se manejan estos temas en la Iglesia de hoy -precisamente por las corrientes de la dicha teología- nunca habrá una respuesta definitiva a esta pregunta.

Es un poco como el tema de los “modelos de Iglesia”. Puede haber infinidad de modelos de iglesia, todos válidos, siempre que no se excluyan unos a otros y, por supuesto, que sean fieles a la misma Iglesia. Pero en la concepción de los teólogos de la liberación y de los partidarios del “modelo” isamita, solo esa propuesta es la justa y, además, está en rebeldía con la Iglesia; recordemos que ellos se consideran de la “iglesia de Jesús”, o seguidores del “proyecto o del sueño de Jesús”, o “constructores del reino” pero no de la Iglesia Católica fundada sobre la roca, que es jerárquica, infalible e inmortal. Más aún, para ellos, la Iglesia Católica es opuesta a “Jesús de Nazaret” y deforma el Evangelio. Por eso la critican y se rebelan contra ella. Se “liberan” de ella…

Estas polémicas entre “teólogos” y “modelos”, no se acabarán mientras no haya un acuerdo sobre el sentido preciso de las palabras. La teología, por ejemplo, siempre ha sido la ciencia de Dios. El mismo sentido etimológico lo dice. Pero si, como lo hace un renombrado “teólogo” llamado Leonardo Boff, divinizamos a la “madre tierra”, pues a esa ciencia en vez teológica habrá que llamarla telluslógica…

A propósito de la teología de la liberación (o de las teologías de la liberación, porque ni entre ellos se ponen de acuerdo) no es razonable distinguir las buenas de las malas o las mejores de las peores. Las conocemos por sus agentes, sus escritos y sus resultados. ¡A ver si aterrizamos y convenimos que vivimos en el mundo real y no en pretendidos reinos utópicos como sueña ISAMIS!

Según la realidad de las cosas, “al pan, pan, y al vino, vino” y todo negro sobre blanco, pensamos que se puede ponderar objetivamente sobre la teología de la liberación lo que sigue:

1 - Desde un punto de vista teológico, el análisis marxista no es una herramienta científica para el teólogo, que debe, previo a la utilización de cualquier método de investigación de la realidad, llevar a cabo un examen crítico de naturaleza epistemológica más que social o económica.

2 - El marxismo es, además, una concepción totalizante del mundo, irreconciliable con la revelación cristiana, en el todo como en sus partes.

3 - Esta concepción totalizante impone su lógica y arrastra las "teologías de la liberación" a un concepto de la praxis que hace de toda verdad una verdad partidaria, es decir, relativa a un determinado momento dialéctico.

4 - La violencia de la lucha de clases es también violencia al amor de los unos con los otros y a la unidad de todos en Cristo; es una concepción puramente estructuralista, para legitimar esa violencia.

5 - Decir que Dios se hace historia, e historia profana, es caer en un inmanentismo historicista, que tiende injustificadamente a identificar el Reino de Dios y su devenir con el movimiento de la liberación meramente humana, lo que está en oposición con la fe de la Iglesia.

6 - Esto entraña, además, que las virtudes teologales de la fe, la esperanza y la caridad reciban un nuevo contenido como "fidelidad a la historia", "confianza en el futuro", y "opción por los pobres" que en realidad les niega su sustancia teológica.

7 - La politización de las afirmaciones de la fe y de los juicios teológicos lleva a la aceptación de que un hombre, en virtud de su pertenencia objetiva al mundo de los ricos, es, ante todo un enemigo de clase que hay que combatir.

8 - Todo eso lleva a un clasismo intolerable dentro de la Iglesia y a una negación de su estructura sacramental y jerárquica, 'hendiendo al Cuerpo Místico de Cristo en una vertiente "oficial" y otra "popular", ambas contrapuestas.

9 - La nueva hermenéutica de los teólogos de la liberación conduce a una relectura esencialmente política de la Escritura y a una selectividad parcial y mendaz en la selección de los textos sacros, desconociendo la radical novedad del Nuevo Testamento, que es liberación del pecado, la fuente de todos los males.

10- También entraña el rechazo de la Tradición como fuente de la fe, lo que es una percepción inadmisible.

viernes, 2 de noviembre de 2012

Otra adhesión a la “carta abierta” de ISAMIS

Hablamos de las adhesiones publicadas las que se cuelgan –en cuenta gotas- en las redes sociales, las que aparecen en blogs.
No nos referimos a las miles de adhesiones secretas que los isamitas dicen tener y que nos ocultan con tanto cuidado.


Ya supinos la adhesión del Congreso Continental de Teología de la Liberación en una Universidad jesuita de Perú, la de la asociación de padres casados de Brasil. Esta vez es la adhesión es de Bizkaiko abadeen foroa (foro de curas de Bizcaya), blog etarra y separatista que critica en permanencia a los Obispos españoles y prona la desobediencia eclesial, la ordenación de mujeres, la dirección de parroquias por laicos, el crimen del aborto, etc. (ver http://baf-fcb.blogspot.com/)

¡Pero, Dios mío! ¿Qué tiene que ver aquella causa vascongada del otro lado del océano con nuestro “modelo de iglesia” en plena selva amazónica? Tiene muchísimo que ver, es el mismo combate el de los curas vascos y el de ISAMIS, como es el mismo el de los “ex” sacerdotes casados y el de ISAMIS. Dios los cría y ellos se juntan. Recordemos que en meses pasados, blogs marxistas, gays y de otras religiones, se manifestaron también a favor de ISAMIS y contra el Vaticano!…

Menos mal que en Sucumbíos no hay vientos separatistas como en Bizcaya. Aquí queremos al Ecuador como es: lindo, variado y pacífico; costa, sierra y selva.

Pero, ¡ojo!: la negativa de ISAMIS de evangelizar a los indígenas y el culto que tributan a sus culturas paganas, pueden acabar llevando, a la larga, a una especie de estado dentro de otro, como pretenden los vascos, allá en España. Además, los apoyos y la ciudadanía de que gozan las FARC por la región también, es un factor preocupante que va en el mismo sentido de una rebelión latente contra la unidad de nuestro Ecuador. Nuestra patria que es cristiana, está consagrada al Sagrado Corazón de Jesús y vive bajo el manto maternal de la Virgen del Quinche.

Como vemos, los riesgos a que nos exponen los isamitas no son solo religiosos, son también sociales.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Sínodo en Roma: Luces para nuestro Vicariato (V)

Concluimos con este artículo el tema que venimos tratando: la utilidad de las enseñanzas del Sínodo y la comprobación de cómo las recientes propuestas de los Obispos (en que se recapitula lo principal de la evangelización) no se tenían en cuenta en Sucumbíos durante la administración isamita.

13.- El mismo sentimiento de gratitud dirige la Asamblea del Sínodo a las Iglesia de América Latina y el Caribe. Nos llama la atención en particular cómo se han desarrollado a través de los siglos en vuestros países formas de piedad popular fuertemente enraizadas en los corazones de tantos de vosotros, formas de servicio en la caridad y de diálogo con las culturas. Ahora, frente a los desafíos del presente, sobre todo la pobreza y la violencia, la Iglesia en Latinoamérica y en el Caribe os exhortamos a vivir en un estado permanente de misión, anunciando el Evangelio con esperanza y alegría, formando comunidades de verdaderos discípulos misioneros de Jesucristo, mostrando con vuestro testimonio como el Evangelio es fuente de una sociedad justa y fraterna. También el pluralismo religioso interroga a vuestras Iglesias y les exige un renovado anuncio del Evangelio”.

¡Estado permanente de misión y renovado anuncio del Evangelio! Pero ¿qué es la misión?

En ISAMIS hay que comenzar… por el comienzo, pues ellos han forjado un concepto de misión muy particular con una jerga propia: utopía del reino, iglesia ministerial y comunitaria, organizaciones populares, horizontalidad en que se pone en foco a laicos y mujeres y se desplaza al sacerdote, confesión comunitaria, bautismo celebrado por laicos, unción de los enfermos administrada por diáconos, en fin, tantas originalidades que no terminaríamos de citarlas. La misión permanente y el anuncio de ISAMIS corresponden a otra praxis y a otro evangelio.

El documento sinodal concluye con referencias a María, la Madre de Dios:

“La estrella de María ilumina el desierto
Agradecidos por el don recibido de él en estos días le dirigimos nuestro canto de alabanza: “Proclama mi alma la grandeza del Señor [...] Ha hecho obras grandes por mí” (Lc 1, 46.49). Las palabras de María son también las nuestras: el Señor ha hecho realmente grandes cosas a través de los siglos por su Iglesia en los diversos rincones del mundo y nosotros lo alabamos, con la certeza de que no dejará de mirar nuestra pobreza para desplegar la potencia de su brazo incluso en nuestros días y sostenernos en el camino de la nueva evangelización.
La figura de María nos orienta en el camino. Este camino, como nos ha dicho Benedicto XVI, podrá parecer una ruta en el desierto; sabemos que tenemos que recorrerlo llevando con nosotros lo esencial: la cercanía de Jesús, la verdad de su Palabra, el pan eucarístico que nos alimenta, la fraternidad de la comunión eclesial y el impulso de la caridad. Es el agua del pozo la que hace florecer el desierto y como en la noche en el desierto las estrellas se hacen más brillantes, así en el cielo de nuestro camino resplandece con vigor la luz de María, estrella de la nueva evangelización a quien, confiados, nos encomendamos
” (14).

A ella le pedimos por nuestro Vicariato, su Administrador, pastores y ovejas. Le pedimos que aparte los lobos que merodean disfrazados de ovejas, en “inofensivas” vigilias, en anónimas “cartas abiertas” o detrás de los micrófonos de una radio comercial.

-          La cercanía de Jesús que se da en comunión con su Iglesia,
-          la verdad de su Palabra que no puede callarse ni deturparse, y que debe ser anunciada por auténticos heraldos de Evangelio, con o sin botas, prestados, regalados o definitivos,
-          el pan eucarístico que nos alimenta y que pide templos abiertos, sagrarios seguros, Misas regulares y adoradores fieles (cosas que vamos logrando de a poco después del desierto… vivido en plena selva),
-          la fraternidad de la comunión eclesial que pasa por el respeto y la obediencia a la autoridad y a la diversidad,
-          el impulso de la caridad (y no de la filantropía o de la revolución social);

Todo eso, auguramos para los isamitas. Mientras no conciban así la fe, los seguiremos considerando como ajenos a nuestra Iglesia y tendremos, cuando mucho, el empeño ecuménico que se tiene con los hermanos separados.

Que la Virgen les toque el corazón y los haga recapacitar, pues desde la salida de Monseñor Gonzalo, solo se han hundido más y más en la rebelión. ¡Dos años de impenitencia!

SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS


Aconseja el Kempis que no discutamos sobre cuál es el mayor de los Santos. Ya dijo Jesús que Juan Bautista era el mayor entre los nacidos de mujer -por su tarea, por su misión- pero, aun así, añadió que el más pequeño en el reino de los cielos es, puede ser, mayor que Juan. Pues será más santo el que tenga más amor, el que se deje poseer más por Dios. Y eso sólo Dios lo sabe.

El Apocalipsis nos dice que son innumerables los santos, los marcados con el sello de Dios en sus frentes: doce mil de cada una de las doce tribus de Israel. Estas doce tribus representan a la Iglesia, a todo el pueblo de Dios. Y en cuanto a los números, el doce se interpreta como plenitud, y el mil como solidez. El mismo autor sagrado dice que se trataba de una muchedumbre ingente de toda nación, pueblos y tribus.

Efectivamente. Son incontables los santos y santas canonizados, que han merecido el honor de los altares. Pero los santos canonizados no son más que una mínima parte de los siervos y siervas de Dios, que con la ayuda de la gracia divina supieron ser fieles y practicaron la virtud en grado heroico.

Es la confirmación de la vocación universal a la santidad de que nos habla Jesús mismo cuando dice: “Sed perfectos como perfecto es vuestro Padre celestial. (Mateo 5:48)

Pero ¿qué hacer con los santos anónimos, que no han recibido el reconocimiento oficial de la Iglesia? La Iglesia no los olvida. Este es el sentido de la fiesta de hoy: celebrar solemnemente a todos los santos que no figuran en el calendario. Ellos están ante Dios y ruegan por nosotros. En el cementerio de Arlington, de Washington, junto a la tumba del presidente Kennedy, hay un monumento al Soldado Desconocido, con esta hermosa coletilla: desconocido, "but not to God", pero no para Dios.

Era una costumbre ya de los paganos. Los griegos y romanos tenían dioses para todas las actividades y profesiones. No querían que ningún dios se quedara sin templo. Así, Agripa, veintisiete años antes de Cristo, construyó en Roma el Panteón, dedicado a Augusto y a todas las deidades romanas. El Panteón lo bautizó luego el Papa Bonifacio IV con el nombre de Santa María y de todos los mártires. Más tarde, en el siglo IX, el Papa Gregorio IV mandó que se celebrara en toda la Iglesia la fiesta de Todos los Santos, para que ninguno quedase sin la debida veneración.

Una vez un catequista preguntó a un niño qué era un santo. El niño, antes, estando un día en la iglesia, preguntó a su mamá qué eran aquellas figuras que veía en las vidrieras de la iglesia y que brillaban tanto cuando salía el sol. Su mamá le había dicho que eran santos. Y ahora el niño contestó al catequista con rapidez y precisión: Un santo es un hombre por donde pasa la luz. Preciosa definición.

Eso son los santos: seres transparentes, espejos de la luz de Dios, que se purifican constantemente para captarla mejor y reflejarla más perfectamente. Esos son los santos: los grandes amigos de Dios.

San Bernardo nos enseña cómo celebrar la fiesta de Todos los Santos: «la veneración de su memoria redunda en provecho nuestro, no suyo. En cuanto a mí, confieso que, al pensar en ellos, se enciende en mí un fuerte deseo de santidad».