Continúa el
comentario del lamentable artículo de encomio de Mons. Gonzalo López escrito
por Fray Eduardo Sanz de Miguel, digno correligionario de los carmelitas
Berdonces, Gallego, Vinicio Pastor y otros que conocimos en Sucumbíos.
Monseñor Gonzalo recibió varias condecoraciones del presidente de la
nación y de otras instituciones. A pesar de todo, el nuncio le pidió que
abandonara la diócesis y el país (aunque él estaba nacionalizado en Ecuador).
El misionero lo hizo con dolor.
Monseñor Gonzalo no recibió “varias condecoraciones del presidente de la
Nación y de otras instituciones”. Recibió solo una condecoración del
presidente (y bien pingue) y otra de una universidad. Vamos a analizar las tales
“varias condecoraciones”…
El presidente Correa lo otorgó
la Orden Nacional al Mérito… pero en el grado menor, la de Caballero. Ni el
Collar, ni la Gran Cruz, ni Comandante, ni Gran Oficial, ni Oficial (honras
estas que recibieron personalidades como el embajador de China Popular, el
canciller cubano, un cantor sandinista o una pasionaria argentina llamada
Bonafini). El ex Obispo de Sucumbíos merecía algo más.
Rafael Correa, desafiando al
Vaticano, se deshizo en elogios al Vicario emérito, pero a la hora de la verdad
fue bien poco generoso. Y con tan poca cosa, los carmelitas e isamitas rebeldes
difundieron la historia de la condecoración e hicieron una fiesta.