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martes, 29 de mayo de 2012

El peor día de los 20 años de Radio Sucumbíos


En su blog, la Radio Sucumbíos publica tres videos sobre lo que llaman “parte de nuestra historia” de veinte años. Son unos 25 minutos (entre los tres vídeos), solo que 10 minutos los dedica a un triste episodio de su historia, distorsionando violentamente los hechos.

20 años son miles y miles de días. Mucho podrían haber dicho de todo ese tiempo. Pero “Radio mentiras, la compañera solitaria” prefirió que una tercera parte de su historia se centre en aquel día en que recibieron, en un procedimiento regular, notificaciones de despido firmadas por el representante legal del Vicariato, Monseñor Ángel Polibio Sánchez, delegado Pontificio para Sucumbíos.

En acuerdo con la administración del Vicariato (la radio no es propiedad del Sr. Alcibar Bravo ni de sus amigos, sino del Vicariato Apostólico) el Delegado Pontificio procedió al despido para sanear las finanzas de la radio y orientarla en un sentido más evangelizador y menos comercial. Pusieron el grito en el cielo y no quisieron acatar lo que legalmente se les dictaba.

Los empleados se revelaron, resistieron, llamaron a “organizaciones” (ajenas a los cuadros de la emisora) para acantonarse en la radio y defender su proyecto de cuarenta años; y pasó lo que pasó. Toda la sociedad sucumbiense lo supo y lo lamentó. Contra la actitud de los empleados de la radio estuvo el Fiscal, la Gobernadora y la policía. Además de los empleadores. Pero esto, poco o nada les importa. Quieren el proyecto de Isamis, no el proyecto de la Iglesia Católica.

Hace un año atrás, se dijeron estas cosas sobre los hechos: a continuación la versión de Isamis y la versión de la ciudadanía:

BLOG DE ISAMIS2010 (este blog fue remplazado por otro ISAMIS2012, aparentemente menos beligerante… pero más venenoso, siempre en disonancia con el Vicariato Apostólico de San Miguel de Sucumbíos, su Administrador Apostólico y sus sacerdotes. Es la voz de tan solo tres diocesanos y de algunos otros religiosos y religiosas isamitas. En realidad es la versión amazónica de la contestación internacional que los adeptos de la teología de la liberación hacen contra el Papa y el Vaticano):


VIOLACION DE DERECHOS HUMANOS EN SUCUMBIOS

En un acto ilegítimo de provocación a los trabajadores de Radio Sucumbíos y las organizaciones sociales que apoyan su labor, la Congregación Heraldos del Evangelio, en un acto más de irrespeto se presenta en las instalaciones de Radio Sucumbíos, el día 16 de mayo de 2011, alrededor de las 15h00, llegando con notificaciones de despido a los trabajadores de la instalación radial, con firma del delegado Pontificio Padre Ángel Polibio Chávez.

ESTE PROCEDIMIENTO FUE PERFECTAMENTE LEGÍTIMO, LEGAL Y RESPETUOSO COMO FUE EXPLICADO EN EL COMUNICADIO DE PRENSA DEL VICARIATO.

AL HABLAR DE LAS “ORGANIZACIONES SOCIALES” NO SE ESPECIFICA CUÁLES SON Y A QUIÉNES REPRESENTAN. LA AMENAZA DE ORGANIZACIONES SUPUESTAMENTE SOCIALES, POPULARES Y COMUNITARIAS ES UNA CONSTANTE EN LA ESTRATEGIA DE ISAMIS PARA HACER PRESIÓN EN SUS TOMAS DE POSICIÓN. EN TODO CASO, LA RADIO ES DEL VICARIATO Y ESAS SUPUESTAS ORGANIZACIONES NO TIENEN NADA QUE HACER EN SUS INSTALACIONES.

LAS PERSONAS QUE ACUDIERON A LA RADIO A PROTESTAR ERAN UNAS 120: 30 INVADIERON LA RADIO Y 80 QUEDARON AFUERA EN LA CALLE. ENTRE ESTOS 80 HABÍA TRES SACERDOTES CARMELITAS, DOS CONSOLATOS, DOS DIOCESANOS, CUATRO MONJAS LAURITAS Y TRES SEMINARISTAS.

ADEMÁS, HABÍA UNAS 150 PERSONAS APOYANDO A LOS HERMANOS HERALDOS, FUERA, EN LA CALLE, FRENTE A LA RADIO.

Al tiempo que se quiere hacer la entrega de estas notificaciones proceden también a poner candados en las diferentes puertas de los exteriores de la emisora. Mientras se dan conversaciones con los delegados Heraldos del Evangelio y los trabajadores de la Radio comienzan a tomar posesión de los diferentes espacios interiores de la emisora (cabinas de transmisión y estudios de producción).

FUERON MEDIDAS OPORTUNAMENTE PREVISTAS PARA PRESERVAR EL ORDEN Y LA PAZ. LOS REBELDES, INCENTIVADOS POR LOS PADRES CARMELITAS y DIOCESANOS, ROMPIERON CANDADOS, SALTARON MALLAS, VIOLENTARON PUERTAS. Y, HABIENDO RETOMADO POR LA FUERZA EL CONTROL DE LA CABINA, AYUDADOS POR LOS EX - EMPLEADOS, EMITEN DESDE ENTONCES MENSAJES BELIGERANTES CONCLAMANDO A LA CIUDADANÍA A QUE LES APOYEN LLEGANDO AL LUGAR. ESO, CONTRA LA VOLUNTAD DE LA GOBERNADORA, DEL FISCAL Y DE LA POLICÍA.

Hasta aquí se producen dos atropellos y abusos de autoridad: Por un lado traen documentos de notificación de despido a los trabajadores sin realizar las acciones previas y anticipatorias para un acto así

NI ATROPELLO NI ABUSO. ES UNA ACTO PERFECTAMENTE LEGAL DE COMUNICACIÓN A TRAVÉS DE UN MEMORANDO DE TÉRMINO DE RELACIÓN LABORAL, FIRMADO POR EL REPRESENTANTE LEGAL DEL VICARIATO, MONS. ÁNGEL POLIBIO SANCHEZ, DELEGADO PONTIFICIO. ESO ESTÁ DEBIDAMENTE EXPLICADO EN UN COMUNICADO DE PRENSA DEL VICARIATO.

y por otro lado se atenta a la propiedad privada de Radio Sucumbíos ocupando sus espacios de manera arbitraria y afectando a los equipos de transmisión, averiando las computadoras, cambiando claves y dificultando los enlaces de conexión con las estaciones afiliadas y aliadas de Radio Sucumbíos.

LA RADIO NO PERTENECE A SUS EMPLEADOS; MUCHO MENOS A LAS “ORGANIZACIONES SOCIALES”. PERTENECE AL VICARIATO APOSTÓLICO DE SAN MIGUEL DE SUCUMBÍOS.

Todos estos actos se dan con el apoyo de agentes policiales a cargo de la fiscalía de Sucumbíos, quienes inicialmente llegaron con agentes vestidos de civil custodiando al grupo de más de 12 personas de la Congregación Heraldos del Evangelio.

CLARO Y MENOS MAL, PUES DESDE LA RADIO SE CONCLAMÓ INMEDIATAMENTE A SUS PARTIDARIOS QUE LLEGARON Y PROFIRIERON INSULTOS Y AGRESIONES FÍSICAS, SEGÚN ESTÁ GRABADO Y FILMADO Y HASTA PUBLICADO POR EL PROPIO BLOG DE ISAMIS.

Al conocer de esta situación de asalto y atraco a las instalaciones de la Radio, varias organizaciones sociales y comunidades de la Iglesia de ISAMIS se acercaron a la Radio para defender a los trabajadores de la misma y permitir que no se interrumpa o afecte a las instalaciones de la emisora.

VERSIÓN FANTASIOSA Y MENTIROSA. OTRA VEZ LA AMENAZA HUECA DE “VARIAS ORGANIZACIONES SOCIALES Y COMUNIDADES”. ¿POR QUÉ NO CITARLAS? LA OMISIÓN ES MUY  SUGESTIVA…

Comienza a darse un estado de convulsión en el interior de la Radio con la presencia de un mayor número de elementos uniformados policiales acatando órdenes de la Fiscalía con la misión de desalojar al grupo de personas de organizaciones sociales que se encontraban al interior de la radio y que masivamente habían logrado ya expulsar a la delegación de Heraldos que inicialmente se habían tomado la Radio.

OTRA VEZ LA FALACIA Y LA MENTIRA. EL FISCAL, LA GOBERNADORA Y LA POLICÍA PIDEN A LOS QUE ESTÁN DENTRO DE LAS INSTALACIONES DE LA RADIO QUE SE RETIREN. LOS HERMANOS HERALDOS DEL EVANGELIO, A PESAR DE ESTAR EN SU DERECHO, SALEN DEL LUGAR ACATANDO LA ORDEN. LOS INVASORES DE LAS TALES SUPUESTAS “ORGANIZACIONES” NO OBEDECEN Y SE QUEDAN EN FLAGRANTE DESOBEDIENCIA Y  VIOLACIÓN DEL DERECHO DE PROPIEDAD. PERO ESTO ES UNA PRÁCTICA COMÚN EN ISAMIS.

En este estado de cosas, la Policía con objetos contundentes procede a romper la puerta principal de la Radio e ingresa con bombas lacrimógenas y armas para desalojar a la gente de las organizaciones, empujándolas y agrediéndolas.

NUEVA FALACIA Y NUEVAS MENTIRAS. NO HUBO BOMBAS NI GASES LACRIMÓGENOS. HUBO EMPUJONES, SÍ, PUES LOS OCUPANTES IRREGULARES OPUSIERON RESISTENCIA EN MEDIO DE GRITOS Y DE INSULTOS.

Al tiempo se hace presente la Gobernadora de la provincia, Nancy Morocho, pidiendo que la Policía no agreda y no se afecte las transmisiones de radio como tampoco a sus trabajadores.

LA GOBERNADORA LLEGÓ ANTES DE LA POLICÍA Y SE PREOCUPÓ CON RAZÓN DE PROTEGER A LAS PERSONAS Y A LOS EQUIPOS.

Desde entonces y ya entradas las horas de la noche, muchas personas y organizaciones como comunidades cristianas han estado presentes de manera permanente en las afueras de la radio,

NO SOLO “EN LAS AFUERAS” SINO TANBIÉN ADENTRO, SIN NINGÚN DERECHO Y DESDE DONDE INCITABAN A LA PROVINCIA, CON LA COMPLICIDAD DE LOS EX - EMPLEADOS DE LA RADIO QUE NO ACATARON LA DISPOSICIÓN DE TÉRMINO DE CONTRATO LABORAL O DESPIDO INTEMPESTIVO, A MOBILIZARSE Y A HACER PRESIÓN A LAS AUTORIDADES PARA QUE LOS HERALDOS SEAN, NI MÁS NI MENOS, EXPULSADOS DEL ECUADOR!

sumándose en solidaridad a ISAMIS y sus servicios, como la radio Sucumbíos y exigiendo:

El restablecimiento normal de trabajo de las personas que laboran en Radio Sucumbíos.

ES INTENCIÓN DE LA ADMINISTRACIÓN DEL VICARIATO QUE LA RADIO DEJE DE FUNCIONAR CON EL NÚMERO ABUSIVO DE 20 EMPLEADOS Y QUE SEAN REEMPLAZADOS POR RELIGIOSOS Y VOLUNTARIOS, PUES LAS DEUDAS Y LOS COSTOS SON INSUSTENTABLES.

Las garantías para las transmisiones normales de la Radio.

PARA ESO, ES NECESARIO QUE LA RADIO SEA DESALOJADA POR LOS INVASORES.

Investigaciones a los hechos de asalto y atentados a las instalaciones de Radio Sucumbíos por parte de la Congregación Heraldos del Evangelio.

QUE SE INVESTIGUE Y QUE SE SANCIONE A LOS QUE QUEBRANTAN LA LEY Y EL RESPETO A LOS DERECHOS HUMANOS.

Seguir insistiendo en la toma de posición de la Gobernadora frente a este hecho, y la presencia de los Heraldos en Sucumbíos, cuando el presidente de la República, Rafael Correa, públicamente ha tomado una postura de rechazo a la Congregación.

EL DISCO RALLADO DE SIEMPRE YA SUENA MUY REPETIDO. DE ESTO SE HA DADO CUENTA HASTA EL PROPIO PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.

ES BUENO SABER QUE EL PRESIDENTE RAFAEL CORREA FUE INFORMADO OPORTUNAMENTE -POR TELÉFONO Y POR ESCRITO- INMEDIATAMENTE ANTES DE QUE SE ENTREGUE LA COMUNICACIÓN DE CESE DE CONTRATO A LOS EMPLEADOS DE LA RADIO.

Pedir a las autoridades locales que se pronuncien y tomen posición frente a estos hechos, como lo han hecho ya las autoridades del cantón Cascales sumándose al pedido de salida de la Congregación Heraldos del Evangelio.

LO IMPORTANTE ES QUE LAS AUTORIDADES Y LA CIUDADANÍA SEPAN LO QUE SUCEDE Y NO QUE SE INTOXIQUEN CON LAS VERSIONES TENDENCIOSAS DE LA RADIO SUCUMBÍOS, TOMADA ILEGALMENTE POR SUS EX - EMPLEADOS Y POR SUS VIOLENTOS AMIGOS DE LAS “ORGANIZACIONES SOCIALES”.

Finalmente, exigir al Gobierno y sus delegados directos que tomen medidas encaminadas a la salida de los Heraldos del Evangelio como una forma de garantía de la paz ciudadana.

LA PAZ CIUDADANA ESTÁ SIENDO QUEBRANTADA POR EMISIONES DE LA RADIO Y POR MEDIDAS DE HECHO OPUESTAS A LA LEY.

Frente a estos acontecimientos las diferentes organizaciones de la sociedad civil de Sucumbíos denuncian a las autoridades, una vez más, los diferentes atropellos de la Congregación Heraldos del Evangelio y que lo sufren y viven cada día.

PARA QUE LOS REBELDES DEJEN DE SUFRIR Y VIVAN EN PAZ, TIENEN QUE RESPETAR LA LEY, LA OPINIÓN DE LOS QUE NO PIENSAN COMO ELLOS Y LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS DEMÁS. ¿CUÁNDO APRENDERÁN ESTOS VETERANOS ACTIVISTAS LO QUE UN NIÑO PEQUEÑO ENTIENDE CON TODA FACILIDAD?



Vídeo de Noticias RTU: 


También pueden ver: 
http://sucumbios.blog.arautos.org/2011/05/17/comunicado-de-prensa/

lunes, 28 de mayo de 2012

Aparecida “desaparecida” de Sucumbíos (II)


Hace cinco años tuvo lugar la Conferencia de Obispos en Aparecida. Toda la Iglesia latinoamericana incorporó sus enseñanzas. Pero en Sucumbíos nos hemos enterado de la cosa… todo al revés.

En Isamis hablaban de Aparecida. Pero es una “Aparecida” a su manera, reinterpretada, no la del Documento Oficial definitivo, ni mucho menos la que el Papa orientó en el mensaje inaugural que dio en el santuario de Aparecida aquel 13 de mayo de 2007.

Dijo Benedicto XVI en la inauguración de Aparecida: “En efecto, el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña”. Y en Isamis se nos decía que hay que resucitar las culturas indígenas y que el cristianismo fue algo traído de Europa e impuesto arbitrariamente.

Dijo Benedicto XVI en la inauguración de Aparecida: “La utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso. En realidad sería una involución hacia un momento histórico anclado en el pasado”. Y en Isamis se nos hablaba contantemente de esa y de otras utopías, y se ponía como modelo a los habitantes ancestrales de la Amazonía al margen de la luz de la fe.

Dijo Benedicto XVI en la inauguración de Aparecida: “En las Comunidades eclesiales de América Latina es notable la madurez en la fe de muchos laicos y laicas activos y entregados al Señor, junto con la presencia de muchos abnegados catequistas, de tantos jóvenes, de nuevos movimientos eclesiales y de recientes Institutos de vida consagrada. Se demuestran fundamentales muchas obras católicas educativas, asistenciales y hospitalarias. Se percibe, sin embargo, un cierto debilitamiento de la vida cristiana en el conjunto de la sociedad y de la propia pertenencia a la Iglesia católica debido al secularismo, al hedonismo, al indiferentismo y al proselitismo de numerosas sectas, de religiones animistas y de nuevas expresiones seudorreligiosas”. Y en Isamis se especificaba que las comunidades eclesiales son las “de base” (y no la cantidad de otras comunidades cristianas que existen). En todo caso, ni las “de base” ni las otras, son la panacea que nos decían, pues su fe está debilitada por el secularismo, la indiferencia y la influencia de otras religiones.

Dijo Benedicto XVI en la inauguración de Aparecida: “Convendrá por tanto intensificar la catequesis y la formación en la fe, tanto de los niños como de los jóvenes y adultos. La reflexión madura de la fe es luz para el camino de la vida y fuerza para ser testigos de Cristo. Para ello se dispone de instrumentos muy valiosos como son el Catecismo de la Iglesia católica y su versión más breve, el Compendio del Catecismo de la Iglesia católica”. Y en Isamis se promocionaba la labor social y no la catequesis, se desconoció el Catecismo de la Iglesia Católica y el Compendio. Conocimos, en cambio, un extraño catecismo isamita llamado “Iglesia comunidad ministerial al servicio del reino” (?)

Dijo Benedicto XVI en la inauguración de Aparecida: “De aquí la necesidad de dar prioridad, en los programas pastorales, a la valorización de la misa dominical. Hemos de motivar a los cristianos para que participen en ella activamente y, si es posible, mejor con la familia. La asistencia de los padres con sus hijos a la celebración eucarística dominical es una pedagogía eficaz para comunicar la fe y un estrecho vínculo que mantiene la unidad entre ellos. El domingo ha significado, a lo largo de la vida de la Iglesia, el momento privilegiado del encuentro de las comunidades con el Señor resucitado. (…) ¡Sólo de la Eucaristía brotará la civilización del amor, que transformará Latinoamérica y El Caribe para que, además de ser el continente de la esperanza, sea también el continente del amor!”. Y en Isamis no se valoró la Eucaristía, ni la Misa dominical, ni los sacramentos. Se los combatió. Y se criticó a los heraldos, carismáticos y otros sacerdotes católicos por propiciar Misas y sacramentos.

Dijo Benedicto XVI en la inauguración de Aparecida: “Este trabajo político no es competencia inmediata de la Iglesia. El respeto de una sana laicidad –incluso con la pluralidad de las posiciones políticas– es esencial en la tradición cristiana. Si la Iglesia comenzara a transformarse directamente en sujeto político, no haría más por los pobres y por la justicia, sino que haría menos, porque perdería su independencia y su autoridad moral, identificándose con una única vía política y con posiciones parciales opinables”. Y en Isamis se propiciaba el compromiso político, las marchas y las luchas de tendencia partidaria. Se apoyaron en el partido gobernante para librarse de los heraldos, y se aprovecharon de la Radio Sucumbíos (radio diocesana) para proyectarse a cargos y puestos políticos.

Dijo Benedicto XVI en la inauguración de Aparecida: “La familia, “patrimonio de la humanidad”, constituye uno de los tesoros más importantes de los pueblos latinoamericanos”. Y en Isamis no se nos hablaba de familia, de uniones matrimoniales, de los peligros del aborto o de la infidelidad. Además, se nos ponían trabas para bautizar a nuestros niños. La familia estaba a la deriva.

Dijo benedicto XVI en la inauguración de Aparecida: “Los primeros promotores del discipulado y de la misión son aquellos que han sido llamados “para estar con Jesús y ser enviados a predicar” (cf. Mc 3, 14), es decir, los sacerdotes.
Para cumplir su elevada tarea, el sacerdote debe tener una sólida estructura espiritual y vivir toda su vida animado por la fe, la esperanza y la caridad. Debe ser, como Jesús, un hombre que busque, a través de la oración, el rostro y la voluntad de Dios, y que cuide también su preparación cultural e intelectual”. Y en Isamis nos dijeron que la Iglesia era laical y no ministerial ni clerical, y los pocos sacerdotes que teníamos, actuaban y trabajaban como cualquier laico, sin ninguna piedad y con escasa o nula preparación cultural o intelectual.

Dijo Benedicto XVI en la inauguración de Aparecida a los religiosos y religiosas: “Os invito a todos a colaborar siempre con los obispos, trabajando unidos a ellos, que son los responsables de la pastoral. Os exhorto también a la obediencia sincera a la autoridad de la Iglesia. Tened como único objetivo la santidad, de acuerdo con las enseñanzas de vuestros fundadores”. Y en Isamis los religiosos y religiosas contestaban a los Obispos, no brillaban por la obediencia, la santidad y el seguimiento de sus fundadores. Todo lo contrario.

Dijo Benedicto XVI en la inauguración de Aparecida a los laicos: “Deben sentirse corresponsables en la edificación de la sociedad según los criterios del Evangelio, con entusiasmo y audacia, en comunión con sus pastores”. Y en Isamis se decía que los laicos eran responsables y dirigentes (y no corresponsables). Eso de “la comunión con los pastores” funcionaba solo con el Obispo Gonzalo López Marañón y con ningún otro, aunque sea Arzobispo, Nuncio, Cardenal, Papa, o tan solo Administrador apostólico…

Dijo Benedicto XVI en la inauguración de aparecida: “Muchos de vosotros pertenecéis a movimientos eclesiales, en los que podemos ver signos de la multiforme presencia y acción santificadora del Espíritu Santo en la Iglesia y en la sociedad actual. Estáis llamados a llevar al mundo el testimonio de Jesucristo y a ser fermento del amor de Dios en la sociedad”. Y en Isamis se combatió a los movimientos, pues solo valoraban a isamitas y coim. Porque todo lo demás rebasaba la particularidad de ellos y se encajaba en la Iglesia Católica que es universal.

Entonces, a propósito de la tan citada Aparecida: ¿”Discípulos y misioneros de Jesucristo”? o “Discípulos y misioneros de Gonzalo López Marañón o de Jesús… (Arroyo, no el de Nazareth)”?

martes, 22 de mayo de 2012

Un texto que no será muy del gusto de Isamis

Hablar de “nueva evangelización” presupone una primera evangelización, lo que “implica en la práctica –escribieron los Obispos latinoamericanos en el documento de Puebla, n° 457- reanudar un diálogo pedagógico, a partir de los últimos eslabones que los evangelizadores de antaño dejaron en el corazón de nuestro pueblo”.

Ello requiere desechar aquellas posiciones ideológicas que afirman, contra toda evidencia, que nuestros pueblos no están aún evangelizados. La “leyenda negra” sobre la evangelización americana, periódicamente reactualizada, la ha considerado mero barniz ideológico del “oscurantismo” español, destinado a cubrir y justificar la opresión de los indígenas, después retomada por la vulgata marxista sobre el opio de los pueblos.

Similar actitud era la de los liberales europeizados que oponían la “civilización” a la “barbarie”. Hoy día (…) no faltan los “pastoralistas” que repiten, con soberbia secularizante, que nuestros pueblos han sido sacramentalizados pero no evangelizados. Son paradigmas ideológicos que se sustituyen a una mirada seria y verdadera sobre la realidad, y que ofenden a nuestros pueblos.

Tiene razón Benedicto XVI cuando señala en Aparecida, el 13 de mayo de 2007, que el patrimonio más precioso de américa Latina es el don providencial de la tradición católica que ha gestado a sus pueblos y que “ha animado su vida y cultura (…) durante más de cinco siglos”. “Este es el rico tesoro del continente americano –decía el Papa en esa oportunidad- este es su patrimonio más valioso: la fe en Dios amor que reveló su rostro en Jesucristo (…). No es una ideología política, ni un movimiento social, como tampoco un sistema económico; es la fe en Dios amor, encarnado, muerto y resucitado, el auténtico fundamente de esta esperanza que produjo frutos tan magníficos desde la primera evangelización hasta hoy”.

(…) Si el compromiso misionero no se alimenta con la participación frecuente de la vida litúrgica y sacramental de la Iglesia, no obstante sus ímpetus de generosidad, tenderá a resecarse, a suscitar cansancio y escepticismo, a anteponer los propios “puntos de vista”, a buscar otras formas de gratificación. El arraigo sacramental salva, sea de todo espiritualismo pietista evanescente y de corta duración, sea del deslizamiento de la misión a mero activismo social. (Prof. Guzmán Carriquiri Lecour, Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina. “Reflexiones sobre la Nueva Evangelización en América Latina”, Tipografía Vaticana, 2011, pags. 69-70, 82)

¿No parece una descripción de la fracasada experiencia de Isamis? Todo el texto citado hace pensar en la funesta deriva que vivimos en nuestra provincia durante décadas: aquí conocimos la crítica a los evangelizadores de antes, el desprecio a los sacramentos, la primacía de lo social y político sobre lo moral y religioso. Bien dice el Prof. Carriquiri Lecour que con esos presupuestos, la labor misionera se reseca y cansa, y hace de los propios puntos de vista, de las ventajas personales y del activismo social, el ideal “misionero”… Fue lo que pasó en Sucumbíos.

viernes, 11 de mayo de 2012

Otra de Juan José Tamayo, “teólogo”

Prohibir mis conferencias es signo de miedo, impotencia e inseguridad”.

Esto lo declaró el “teólogo” Juan José Tamayo, después que el Arzobispo de Madrid, en cumplimiento de su deber de pastor, suspendiera la conferencia que este ex sacerdote pretendía pronunciar para sembrar el error doctrinal y la indisciplina eclesial.

Con una dosis no pequeña de soberbia y de autosuficiencia, también declaró, al criticar la medida del Arzobispo: “Han abandonado la teología como guía de su actividad pastoral y se han ubicado en el fundamentalismo”. (http://www.redescristianas.net/2012/05/11/prohibir-mis-conferencias-es-signo-de-miedo-impotencia-e-inseguridadjuan-jose-tamayo-teologo/)

Para esos “teólogos” hacer teología es permitirse cualquier deriva, en nombre de la libertad; y defender nuestra fe de siempre con coherencia es fundamentalismo…

Ya conocemos esa canción… De ambos lados del Atlántico tenemos agentes de Isamis.

lunes, 30 de abril de 2012

El Buen Pastor y el líder

Estos dos vocablos se diferencian mucho y hasta se oponen frontalmente.

Un Pastor es dedicado, generoso. Cría, guía y cuida a las ovejas y da la vida por ellas sin ningún interés personal. Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, la figura del Pastor está presente para referirse a Dios. La vocación de Pastor se identifica fácilmente con la del padre y del sacerdote.

La figura de un líder, en cambio, se identifica fácilmente con otras causas. Se habla de líderes naturales, por ejemplo, nunca de líderes sobrenaturales.

Nuestro pueblo relaciona la palabra líder con causas puramente temporales: hay líderes de la oposición en política, líderes sindicales en materia de trabajo, líderes de banda de criminales, drogadictos o ladrones, líderes de empresas comerciales, líderes autocráticos que gobiernan como Stalin, Hitler o Mao. El Fürer, el Duce o el caudillo eran (o se pretendían) líderes.

Lo antedicho no significa que no haya buenos líderes cristianos. Los hay excelentes, y para serlo plenamente deben ser santos.

Cuando se piensa en términos sociológicos y de organización, el líder tiene su papel. Cuando se piensa en términos teológicos y eclesiales, la figura del Pastor se impone.

¿Líderes o santos? La Iglesia precisa buenos Pastores, de pastores santos.

domingo, 29 de abril de 2012

Domingo del Buen Pastor

Atención a los sentimentalismos, a las reducciones y a tocar la eterna tecla de la comparación, del odio y de la venganza. Ya nos vemos venir alguna meditación de cierto blog…

Porque hay pastores y cristianos cuya preocupación principal no es compartir con el Buen Pastor la salvación del prójimo para gloria del Padre, sino lucrarse, escalar puestos de prestigio, dominar, pasarlo bien a costa de las “ovejas”, como mercenarios a los que no les importa el rebaño. Los peores enemigos de la Iglesia están dentro. Dios nos libre de pertenecer a ese grupo de bandidos y salteadores.

“Quien está unido a mí, produce mucho fruto; pero sin mí no pueden hacer nada” (Jn 15, 5). Es ésta la condición insustituible, la que más debe preocuparnos y ocuparnos, si queremos ser buenos cristianos y buenos pastores, “pescadores de hombres”, sembradores de vocaciones para pastores; y así acceder a la vida eterna. “Tengo otras ovejas que no son de este redil”, y quiero atraerlas; el Buen Pastor cuenta con nuestra colaboración generosa y amorosa, que alcanza su máxima eficacia en la Eucaristía.

Lo que no es esto, es mercantilismo propio de bandidos y de salteadores. Quien quiera entender, que entienda.

Y que no nos hablen de pastores ni de ovejas los lobos que sistemáticamente desprecian y se rebelan contra nuestro pastores: el Papa, el Nuncio, los Obispos, Delegados, Visitadores, Administradores y contra cualquier otra autoridad  o servicio ajeno al espíritu y a las acciones de cierta secta que opera, con tanta mala fama y horrible resultado, en nuestra Amazonía.

jueves, 26 de abril de 2012

Carta a los sacerdotes del prefecto de la Congregación para el Clero

Publico esta noticia para todo el clero de Sucumbíos ya sean isamitas o no, para que luego no digan que no les fue dicho. Quien escribe la carta es el cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero.


Carta a los sacerdotes del prefecto de la Congregación para el Clero

Jornada Mundial de Oración para la Santificación del Clero

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 25 abril 2012 (ZENIT.org).- Ofrecemos el texto completo de la carta dirigida a los sacerdotes por el cardenal Mauro Piacenza, prefecto de la Congregación para el Clero y por el secretario del dicasterio, monseñor Celso Morga Iruzubieta, arzobispo titular de Alba Marítima.
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CARTA A LOS SACERDOTES

Queridos Sacerdotes:

En la próxima solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, el 15 de junio de 2012, celebraremos, como de costumbre, la “Jornada Mundial de Oración para la Santificación del Clero”.

La expresión de la Escritura «Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1Ts 4, 3), aunque vaya dirigida a todos los cristianos, se refiere e n modo particular a nosotros, los sacerdotes, que hemos aceptado no sólo la invitación a “santificarnos”, sino también a convertirnos en “ministros de santificación” para nuestros hermanos.

Esta “voluntad de Dios”, en nuestro caso, por decirlo así, se ha doblado y multiplicado al infinito, tanto que a ella podemos y debemos obedecer en cada acción ministerial que llevamos a cabo.

Este es nuestro estupendo destino: no podemos santificarnos sin trabajar para la santidad de nuestros hermanos, y no podemos trabajar para la santidad de nuestros hermanos sin que antes hayamos trabajado y trabajemos para nue stra santidad.

Al introducir a la Iglesia en el nuevo milenio, el Beato Juan Pablo II nos recordaba la normalidad de este “ideal de perfección”, que debe ofrecerse en seguida a todos: «Preguntar a un catecúmeno: “¿quieres recibir el bautismo?”, significa al mismo tiempo preguntarle: “¿quieres ser santo?”» 1.

Ciertamente, en el día de nuestra Ordenación sacerdotal, esta misma pregunta bautismal resonó de nuevo en nuestro corazón, pidiendo una vez más nuestra respuesta personal; pero se nos ha confiado para que supiésemos dirigirla también a nuestros fieles, custodiando su belleza y preciosidad.

La conciencia de nuestros incumplimientos personales no contradice esta persuasión, como tampoco lo hacen las culpas de algunos que, a veces, han humillado el sacerdocio a los ojos del mundo.

A distancia de diez años —considerando que las noticias difundidas se agravan — debemos dejar que resuenen de nuevo en nue stro corazón, con mayor fuerza y urgencia, las palabras que Juan Pablo II nos dirigió el Jueves Santo del año 2002: «Además, en cuanto sacerdotes, nos sentimos en estos momentos personalmente conmovidos en lo más íntimo por los pecados de algunos hermanos nuestros que han traicionado la gracia recibida con la Ordenación, cediendo incluso a las peores manifestaciones del mysterium iniquitatis que actúa en el mundo. Se provocan así escándalos graves, que llegan a crear un clima denso de sospechas sobre todos los demás sacerdotes beneméritos, que ejercen su ministerio con honestidad y coherencia, y a veces con caridad heroica. Mientras la Iglesia expresa su propia solicitud por las víctimas y se esfuerza por responder con justicia y verdad a cada situación penosa, todos nosotros —conscientes de la debilidad humana, pero confiando en el poder salvador de la gracia divina — estamos llamados a abrazar el mysterium Crucis y a comprometernos aún más en la búsqueda de la santidad. Hemos de orar para que Dios, en su providencia, suscite en los corazones un generoso y renovado impulso de ese ideal de entrega total a Cristo que está en la base del ministerio sacerdotal»2.

Como ministros de la misericordia de Dios, sabemos, por tanto, que la búsqueda de la santidad siempre se puede retomar, a partir del arrepentimiento y el perdón. Pero a la vez sentimos la necesidad de pedirlo, cada sacerdote, en nombre de todos los sacerdotes y para todos los sacerdotes3.

Refuerza nuestra confianza la invitación que la propia Iglesia nos dirige a cruzar nuevamente el umbral de la Porta fidei, acompañando a todos nuestros fieles. Sabemos que este es el título de la Carta apostólica con la cual el Santo Padre Benedicto XVI convocó el Año de la Fe que comenzará el próximo 12 de octubre de 2012.

Una reflexión sobre las circunstancias de esta invitación nos puede ayudar.

Se sitúa en el 50° aniversario de la apertura del Concilio ecuménico Vaticano II (11 de octubre de 1962) y en el 20° aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica (11 de octubre de 1992). Además, para el mes de octubre de 2012, se ha convocado la Asamblea General del Sínodo de los Obispos sobre el tema de "La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana".

Se nos pedirá, pues, trabajar en profundidad sobre cada uno de estos “capítulos”:

– sobre el Concilio Vaticano II, a fin de que sea de nuevo acogido com o «la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX»: “Una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza ”, “una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia”4;

– sobre el Catecismo de la Iglesia Católica, para que realmente se acoja y se utilice «como instrumento válido y legítimo al servicio de la comunión eclesial y como una regla segura para la enseñanza de la fe»5;

– sobre la preparación del próximo Sínodo de los Obispos, para que sea realmente «una buena ocasión para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe »6.

Por ahora —como introducción a todo el trabajo— podemos meditar brevemente sobre esta indicación del Pontífice, en la cual todo converge: «Es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cf. Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la al egría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe».7

“Los hombres de cada generación”, “todos los pueblos de la tierra”, “nueva evangelización”: ante este horizonte tan universal, sobre todo nosotros, los sacerdotes, debemos preguntarnos cómo y dónde estas afirmaciones pueden unirse y consistir.

Podemos, pues, comenzar recordando que ya el Catecismo de la Iglesia Católica se abre con un abrazo universal, reconociendo que “El hombre es «capaz» de Dios”8; pero lo hace eligiendo —como su primera cita— este texto del Concilio ecuménico Vaticano II: «La razón más alta (“eximia ratio”) de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor (“ex amore”), es conservado siempre por amor (“ex amore”); y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador . Sin embargo, muchos de nuestros contemporáneos no perciben de ninguna manera esta unión íntima y vital con Dios o la rechazan explícitamente » (“hanc intimam ac vitalem coniunctionem cum Deo”)9.

¿Cómo olvidar que, con el texto que acabamos de citar —precisamente en la riqueza de las formulaciones escogidas— los Padres conciliares querían dirigirse directamente a los ateos, afirmando la inmensa dignidad de la vocación, de la que se habían alejado como hombres? ¡Y lo hacían con las mismas palabras que sirven para describir la experiencia cristiana, en el culmen de su intensidad mística!

También la Carta apostólica Porta Fidei inicia afirmando que esta «introduce en la vida de comunión con Dios », lo que significa que nos permite adentrarnos directamente en el misterio central de la fe que debemos profesar: «Profesar la fe en la Trinidad —Padre, Hijo y Espíritu Santo— equivale a creer en un solo Dios que es Amor» (ibídem, n. 1).

Todo esto debe resonar de modo especial en nuestro corazón y en nuestra inteligencia, para que seamos conscientes de cuál es hoy el drama más grave de nuestros tiempos.

Las naciones cristianizadas ya no sienten la tentación de ceder a un ateísmo genérico (como en el pasado), sino que corren el riesgo de ser víctimas de ese particular ateísmo que viene de haber olvidado la belleza y el calor de la Revelación Trinitaria.

Hoy son sobre todo los sacerdotes, en su adoración diaria y en su ministerio diario, quienes deben encauzarlo todo hacia la Comunión Trinitaria: sólo a partir de esta y adentrándose en esta, los fieles pueden descubrir verdaderamente el rostro del Hijo de Dios y su contemporaneidad, y pueden verdaderamente llegar al corazón de todo hombre y a la patria a la cual todos están llamados. Y sólo así los sacerdotes podemos ofrecer de nuevo a los hombres de hoy la dignidad del ser persona, el sentido de las relaciones humanas y de la vida social, y la finalidad de toda la creación.

“Creer en un solo Dios que es Amor”: no será realmente posible ninguna nueva evangelización si los cristianos no somos capaces d e sorprender y conmover nuevamente al mundo con el anuncio de la Naturaleza de Amor de Nuestro Dios, en las Tres Divinas Personas que la expresan y que nos hacen partícipes de su misma vida.

El mundo de hoy, con sus laceraciones cada vez más dolorosas y preocupantes, necesita al Dios-Trinidad, y anunciarlo es la tarea de la Iglesia.

La Iglesia, para poder desempeñar esta tarea, debe permanecer indisolublemente abrazada a Cristo y no dejar nunca que se le separe de Él: necesita santos que vivan “en el corazón de Jesús” y sean testigos felices del Amor Trinitario de Dios. ¡Y los Sacerdotes, para servir a la Iglesia y al mundo, necesitan ser santos!

Vaticano, 26 de marzo de 2012

Solemnidad de la Anunciación de la Santísima Virgen


NOTAS
1 Carta Apostólica Novo millennio ineunte, n. 31.
2 JUAN PABLO II, Carta a los sacerdotes para el Jueves Santo del año 2002.
3 CONGREGACIÓN PARA EL CLERO, El sacerdote ministro de la Misericordia Divina. Material para Confesores y
Directores espirituales, 9 de marzo de 2011, 14-18; 74-76; 110-116 (el sacerdote como penitente y discípulo espiritual).
4 Cf. Porta fidei, n. 5.
5 Cf. Ibídem, n. 11.
6 Ibídem, n. 4.
7 Ibídem, n. 7.
8 Sección Primera. Capítulo I.
9 Gaudium et Spes, n. 19 y Catecismo de la Iglesia Católica n. 27.


LECTURAS Y TEXTOS para profundizar o para celebraciones
LECTURAS BÍBLICAS
Del Evangelio de Juan: 15, 14-17
Del Evangelio de Lucas: 22, 14 - 27
Del Evangelio de Juan: 20, 19 - 23
De la Carta a los Hebreos: 5, 1 - 10


LECTURAS PATRÍSTICAS
S. JUAN CRISÓSTOMO, El sacerdocio, III, 4-5; 6.
ORÍGENES, Homilías sobre el Levítico, 7, 5.


LECTURAS DEL MAGISTERIO
Gaudium et Spes, n. 19 y Catecismo de la Iglesia Católica, n. 27.
JUAN PABLO II, Carta a los Sacerdotes con ocasión del Jueves Santo, 2001.
Benedicto XVI, Homilía del Jueves Santo, 13 de abril de 2006.
LECTURAS de los ESCRITOS de los SANTOS
SAN GREGORIO MAGNO: Diálogos, 4, 59.
SANTA CATALINA DE SIENA, El diálogo de la divina Providencia, cap. 116; cf. Sl 104, 15.
SANTA TERESA DE LISIEUX, Ms A 56r; LT 108; LT 122; LT 101; Pr n. 8.
BEATO CHARLES DE FOUCAULD, Écrits Spirituels, pp. 69-70.
SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ (EDITH STEIN), WS, 23.


ORACIÓN POR LA SANTA IGLESIA Y POR LOS SACERDOTES
Oh Jesús mío, te ruego por toda la Iglesia:
concédele el amor y la luz de tu Espíritu
y da poder a las palabras de los sacerdotes
para que los corazones endurecidos
se ablanden y vuelvan a ti, Señor.
Señor, danos sacerdotes santos;
Tú mismo consérvalos en la santidad.
Oh Divino y Sumo Sacerdote,
que el poder de tu misericordia
los acompañe en todas partes y los proteja
de las trampas y asechanzas del demonio,
que están siendo tendidas incesantemente para las almas de los sacerdotes.
Que el poder de tu misericordia,
oh Señor, destruya y haga fracasar
lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes,
ya que tú lo puedes todo.
Oh mi amadísimo Jesús,
te ruego por el triunfo de la Iglesia,
por la bendición para el Santo Padre y todo el clero,
por la gracia de la conversión de los pecadores empedernidos.
Te pido, Jesús, una bendición especial y luz
para los sacerdotes,
ante los cuales me confesaré durante toda mi vida.
(Santa Faustina Kowalska)


EXAMEN DE CONCIENCIA PARA LOS SACERDOTES
1. «Por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad » (Jn 17, 19)
¿Me propongo seriamente la santidad en mi sacerdocio? ¿Estoy convencido de que la fecundidad de mi ministerio sacerdotal viene de Dios y que, con la gracia del Espíritu Santo, debo identificarme con Cristo y dar mi vida por la salvación del mundo?
2. «Este es mi cuerpo» (Mt 26, 26)
¿El santo sacrificio de la Misa es el centro de mi vida int erior? ¿Me preparo bien, celebro devotamente y después, me recojo en acción de gracias? ¿Constituye la Misa el punto de referencia habitual de mi jornada para alabar a Dios, darle gracias por sus beneficios, recurrir a su benevolencia y reparar mis pecados y los de todos los hombres?
3. «El celo por tu casa me devora» (Jn 2, 17)
¿Celebro la Misa según los ritos y las normas establec idas, con auténtica motivación, con los libros litúrgicos aprobados? ¿Estoy atento a las sagradas especies conservadas en el tabernáculo, renovándolas periódicamente? ¿Conservo con cuidado los vasos sagrados? ¿Llevo con dignidad todos las vestidos sagrados prescritos por la Iglesia, teniendo presente que actúo in persona Christi Capitis?
4. «Permaneced en mi amor» (Jn 15, 9)
¿Me produce alegría permanecer ante Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento, en mi meditación y silenciosa adoración? ¿Soy fiel a la visita cotidiana al Santísimo Sacramento? ¿Mi tesoro está en el Tabernáculo?
5. «Explícanos la parábola» (Mt 13, 36)
¿Realizo todos los días mi meditación con atención, tratando de superar cualquier tipo distracción que me separe de Dios, buscando la luz del Señor que sirvo? ¿Medito asiduamente la Sagrada Escritura? ¿Rezo con atención mis oraciones habituales?
6. Es preciso «orar siempre sin desfallecer» (Lc 18, 1)
¿Celebro cotidianamente la Liturgia de las Horas integralmente, digna, atenta y devotamente? ¿Soy fiel a mi compromiso con Cristo en esta dimensión importante de mi ministerio, rezando en nombre de toda la Iglesia?
7. «Ven y sígueme» (Mt 19, 21)
¿Es, nuestro Señor Jesucristo, el verdadero amor de mi vida? ¿Observo con alegría el compromiso de mi amor hacia Dios en la continencia del celibato? ¿Me he detenido conscientemente en pensamientos, deseos o actos impuros; he mantenido conversaciones inconvenientes? ¿Me he puesto en la ocasión próxima de pecar contra la castidad? ¿He custodiado mi mirada? ¿He sido prudente al tratar con las diversas categorías de personas? ¿Representa mi vida, para los fieles, un testimonio del hecho de que la pureza es algo posible, fecundo y alegre?
8. «¿Quién eres Tú?» (Jn 1, 20)
En mi conducta habitual, ¿encuentro elementos de debilidad, de pereza, de flojedad? ¿Son conformes mis conversaciones al sentido humano y sobrenatural que un sacerdote debe tener? ¿Estoy atento a actuar de tal manera que en mi vida no se introduzcan particulares superficiales o frívolos? ¿Soy coherente en todas mis acciones con mi condición de sacerdote?
9. «El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cab eza» (Mt 8, 20)
¿Amo la pobreza cristiana? ¿Pongo mi corazón en Dios y estoy desapegado, interiormente, de todo lo demás? ¿Estoy dispuesto a renunciar, para servir mejor a Dios, a mis comodidades actuales, a mis proyectos personales, a mis legítimos afectos? ¿Poseo cosas superfluas, realizo gastos no necesarios o me dejo conquistar por el ansia del consumismo? ¿Hago lo posible para vivir los momentos de descanso y de vacaciones en la presencia de Dios, recordando que soy siempre y en todo lugar sacerdote, también en aquellos momentos?
10. «Has ocultado estas cosas a sabios y inteligentes, y se las has revelado a los pequeños » (Mt 11, 25)
¿Hay en mi vida pecados de soberbia: dificultades interiores, susceptibilidad, irritación, resistencia a perdonar, tendencia al desánimo, etc.? ¿Pido a Dios la virtud de la humildad?
11. «Al instante salió sangre y agua» (Jn 19, 34)
¿Tengo la convicción de que, al actuar “en la persona de Cristo” estoy directamente comprometido con el mismo cuerpo de Cristo, la Iglesia? ¿Puedo afirmar sinceramente que amo a la Iglesia y que sirvo con alegría su crecimiento, sus causas, cada uno de sus miembros, toda la humanidad?
12. «Tú eres Pedro» (Mt 16, 18)
Nihil sine Episcopo —nada sin el Obispo— decía San Ignacio de Antioquía: ¿están estas palabras en la base de mi ministerio sacerdotal? ¿He recibido dócilmente órdenes, consejos o correcciones de mi Ordinario? ¿Rezo especialmente por el Santo Padre, en plena unión con sus enseñanzas e intenciones?
13. «Que os améis los unos a los otros» (Jn 13, 34)
¿He vivido con diligencia la caridad al tratar con mis hermanos sacerdotes o, al contrario, me he
desinteresado de ellos por egoísmo, apatía o indiferencia? ¿He criticado a mis hermanos en el sacerdocio? ¿He estado al lado de los que sufren por enfermedad física o dolor moral? ¿Vivo la fraternidad con el fin de que nadie esté solo? ¿Trato a todos mis hermanos sacerdotes y también a los fieles laicos con la misma caridad y paciencia de Cristo?
14. «Yo soy el camino, la verdad y la vida » (Jn 14, 6)
¿Conozco en profundidad las enseñanzas de la Iglesia? ¿Las asimilo y las transmito fielmente? ¿Soy
consciente del hecho de que enseñar lo que no corresponde al Magisterio, tanto solemne como
ordinario, constituye un grave abuso, que causa daño a las almas?
15. «Vete, y en adelante, no peques más» (Jn 8, 11)
El anuncio de la Palabra de Dios ¿conduce a los fieles a los sacramentos? ¿Me confieso con regularidad y con frecuencia, conforme a mi estado y a las cosas santas que trato? ¿Celebro con generosidad el Sacramento de la Reconciliación? ¿Estoy ampliamente disponible a la dirección espiritual de los fieles dedicándoles un tiempo específico? ¿Preparo con cuidado la predicación y la catequ esis? ¿Predico con celo y con amor de Dios?
16. «Llamó a los que él quiso y vinieron junto a él » (Mc 3, 13)
¿Estoy atento a descubrir los gérmenes de vocación al sacerdocio y a la vida consagrada? ¿Me preocupo de difundir entre todos los fieles una mayor conciencia de la llamada universal a la santidad? ¿Pido a los fieles rezar por las vocaciones y por la santificación del clero?
17. «El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a se rvir» (Mt 20, 28)
¿He tratado de donarme a los otros en la vida cotidiana, sirviendo evangélicamente? ¿Manifiesto la caridad del Señor también a través de las obras? ¿Veo en la Cruz la presencia de Jesucristo y el triunfo del amor? ¿Imprimo a mi cotidianidad el espíritu de servicio? ¿Considero también el ejercicio de la autoridad vinculada al oficio una forma imprescindible de servicio?
18. «Tengo sed» (Jn 19, 28)
¿He rezado y me he sacrificado verdaderamente y con generosidad por las almas que Dios me ha confiado? ¿Cumplo con mis deberes pastorales? ¿Tengo también solicitud de las almas de los fieles difuntos?
19. «¡Ahí tienes a tu hijo! ¡Ahí tienes a tu madre!» (Jn 19, 26-27)
¿Recurro lleno de esperanza a la Santa Virgen, Madre de los sacerdotes, para amar y hacer amar más a su Hijo Jesús? ¿Cultivo la piedad mariana? ¿Reservo un espacio en cada jornada al Santo Rosario? ¿Recurro a su materna intercesión en la lucha contra el demonio, la concupiscencia y la mundanidad?
20. «Padre, en tus manos pongo mi espíritu » (Lc 23, 44)
¿Soy solícito en asistir y administrar los sacramentos a los moribundos? ¿Considero en mi meditación personal, en la catequesis y en la ordinaria predicación la doctrina de la Iglesia sobre los Novísimos? ¿Pido la gracia de la perseverancia final y invito a los fieles a hacer lo mismo? ¿Ofrezco frecuentemente y con devoción los sufragios por las almas de los difuntos?

lunes, 23 de abril de 2012

Continúan los desaciertos de ISAMIS, esta vez a propósito de Jesús resucitado.

Encontramos esto en el blog isamis2012, como verán éstos continúan con sus cosas, leamos primero lo que ellos dicen y después haremos un comentario:

domingo 22 de abril de 2012
A PROPÓSITO DE JESÚS RESUCITADO
 Entonces, les abrió la inteligencia para que comprendieran la Escritura. (Lc 24,45)
El Resucitado no se rinde. Va de aparición en aparición con el fin de abrir el entendimiento para que esos hombres y mujeres asustados comprendan la Escritura. ¿Será que todos los males nos vienen por no entender la Escritura con la verdad que el Resucitado revela?
Porque de entender a entender va mucho. Y eso tiene consecuencias. Hay quien entiende la Palabra dejando intactas las motivaciones y acciones más oscuras. Un ejemplo lo tenemos en la parafernalia del señor Bush cuando en nombre de la Trinidad, invadió Irak. Hay quien se refugia en la Palabra de Dios para no dejarse tocar o afectar por la vida ni por el sufrimiento ajeno, ni por nada que moleste o cuestione sus propios planes. Es el caso de aquellos y aquellas personas de iglesia que condicionan la escucha y atención de las personas al horario establecido. Y hay quienes en nombre de cierta ortodoxia, la utilizan de manera descontextualizada para afirmarse en lo que previamente creen y organizan.
Una vez en la misa, un curita leyó aquel pasaje del evangelio donde Jesús decía: los publicanos y las prostitutas les precederán en el reino de los cielos. La afirmación no daba lugar a dudas. Sin embargo, cuando tocó comentar aquella palabra, el padrecito dijo: “claro que nos precederán las prostitutas, pero cuando se conviertan”. Sin comentarios.
Es por esta razón por la cual Lucas no deja de cuestionarnos con su evangelio. El Jesús Resucitado no se cansa de decir lo mismo. A ver si ahora todo consiste en abrir el entendimiento. Cuando la realidad pesa, es preferible no recordar. En el cristianismo es justo al revés. Como la realidad de la muerte del inocente Jesús pesaba tanto, no era posible “entenderla” sino mirando hacia atrás, en la propia historia del pueblo, en la propia historia de salvación y en los designios de Dios. Ahí el mismo Resucitado era el que enseñaba la clave para recuperar la paz de espíritu. El mismo Resucitado alentaba a la comunidad naciente a mantenerse y fundamentarse en la experiencia vivida, que mirase la historia y construyese el presente.
¿Tendrá también el Resucitado una Palabra de paz y vida para la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos? ¿Le diría que se mantuviera sin defensas y humildemente en lo que ha experimentado, visto y oído?
Publicado por ISAMIS 2012 en 11:03


Un comentario

Se diría que se trata de una “meditación” escrita por un Torres Queiruga, un Tonny Flannery o una Sandra Schneiders… (Quién no sepa, que se informe sobre estas tristes criaturas). Isamis no solo no resucita, como Jesús, renovándose, sino que se hunde más en lo de siempre que la conduce a la muerte irremediable.

En primer lugar, las ilustraciones del artículo. Es verdad que en gustos no hay nada escrito… pero ¡qué mal gusto! Un rostro feísimo e informe; después, un cuadro de tipo impresionista con mujeres y flores –este, sí, algo bonito- y un tercero bien confuso donde se notan zapatillas, celulares y otros objetos de consumo. ¿Hay que ser iniciado en Isamis para entender el sentido y el mensaje de estos cuadros o, sencillamente, se trata de asumir el caos y la arbitrariedad que sugieren?

Luego viene lo peor. Lo que está escrito. Aprovechan el acontecimiento salvífico de la resurrección para trazar mayores divisiones entre los buenos (ellos) y los malos (los demás). Pero todo insinuado, sin poner nombre a los bueyes ni cascabel al gato. Es lo de siempre.

Critican a autoridades políticas (al ex presidente Bush) y religiosas (que serían los que cumplen con horarios (?) o los que guardan la ortodoxia “para afirmarse en lo que previamente creen y organizan”. Pero si parece que desprecian a la fe católica (que hay que “creerla previamente” en lugar de inventarla a todo momento) y desprecian también la estructura de la Iglesia (que dispensa la enseñanza y organiza la pastoral). Lo que nos dicen son frases totalmente desnorteantes.

Luego reinciden en lo que alguna vez afirmaron en el blog anterior (porque éste de 2012 es una resurrección del de 2010): ¡que Jesús no quiere que las prostitutas se conviertan! Es de locos que supuestos misioneros piensen así.

Después de un esdrújulo comentario ininteligible, (leímos muchas veces ese párrafo y no lo entendimos; bueno… no somos “teólogos”) dan prueba, una vez más de su falta de fe, esperanza y caridad. Dicen “¿tendrá también el Resucitado una palabra de paz y vida para la Iglesia de San Miguel de Sucumbíos?

El resucitado nos ha prodigado muchas palabras y signos de paz y de vida, pero Isamis no ha querido oír, empeñándose en la resistencia y en el orgullo, sin sacar lección de la experiencia, de lo visto y de lo oído.

Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran la Escritura”. Todo quedó claro para los primeros cristianos. La gracia, la fe y la razón se hermanaron, en la oración y la fraternidad. Pero aquí, ¿qué va?

Creemos con toda honestidad que lo que está escrito en Isamis sugiere, en sana lógica, una reacción como la que manifestamos. ¿O Será que algún chaman amazónico echará luz sobre este texto artero y, por arte de magia, hace surgir otra interpretación? Porque a los que no somos de Isamis y, en general, a los católicos sencillos, nos cuesta penetrar estas cosas dichas en lenguaje codificado e ilustradas con esos tres cuadros dispares o, mejor, disparatados.

Si eso es lo que Isamis tiene a decirnos “a propósito de Jesús resucitado”, es que para ellos el sepulcro llevó las de ganar y la Pascua no se dio.

jueves, 19 de abril de 2012

Para las no tan religiosas de Sucumbíos

Para que mediten las Carmelitas Teresianas, Anas y Lauritas que igualmente están “en situación doctrinal y pastoral grave”.

Para que medite también la CER, sus responsables: la Hermana María Eugenia Ramírez y el Padre capuchino Jesús García. Y, no les vendría nada mal, los Carmelitas Descalzos de Quito y de Ecuador.

Esperamos que el arzobispo Delegado tenga más éxito en Estados Unidos que el Visitador Apostólico, los dos Administradores Apostólicos y el Delegado Pontificio que tuvimos en Sucumbíos. Para no hablar del Nuncio Apostólico, del Prefecto de la Evangelización de los Pueblos del Vaticano y del Presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana.

Aunque es también, como en EE UU, cuestión de tiempo…



La Santa Sede nombra al arzobispo de Seattle como «delegado» para supervisar a la Leadership Conference of Women Religious
abc / madrid
Día 19/04/2012 - 17.31h
efe

El Vaticano ha llamado al orden a las monjas de Estados Unidos y ha pedido una profunda reforma de la Leadership Conference of Women Religious (LCWR), la organización que agrupa a la mayoría de las órdenes religiosas femeninas de ese país, al considerar que su «situación doctrinal y pastoral es grave», informó Efe.

La Congregación para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio), pretende «renovar» ese organismo, para alcanzar una «base doctrinal más sólida», informó Radio Vaticano.

Con ese objetivo, ayer se reunieron en el Vaticano el prefecto de la Congregación, el cardenal William Levada, y representantes de esa organización. En la cita analizaron un informe sobre la «LCWR», realizado por el obispo de Toledo (Ohio, Estados Unidos), Leonard Blaire.

Problemas doctrinales

El informe se refiere a la asociación y no se ocupa de la fe y de la vida de las religiosas en esos institutos, pero del mismo emergen «problemas doctrinales serios que afectan mucho a la vida consagrada».

«El informe recoge posiciones no aceptables manifestadas en las asambleas anuales de la LCWR y posiciones de disenso sobre ordenaciones sacerdotales de mujeres, acercamiento pastoral a los homosexuales y afirmaciones de feminismo radical incompatibles con la enseñanza católica».

Para lograr esa renovación, el Vaticano ha nombrado al arzobispo de Seattle, Peter Sartain, «delegado» para supervisar esa reforma.

El arzobispo informará a la Congregación, y ésta a dos dicasterios del vaticano: el de los Institutos de Vida Consagrada y el de los Obispos. «La Santa Sede espera de esta manera contribuir al futuro de la vida religiosa en Estados Unidos», precisó el Vaticano.



Miren esta fotografía: ¿El Papa está bendiciendo y acogiendo…
o más bien despidiendo y como quien dice “¡váyanse, corríjanse
y vuelvan después!”? En todo caso les está esperando.

martes, 17 de abril de 2012

Corazones de Piedra

A propósito de unos comentarios de un cierto blog

PUERTAS CERRADAS son las que tienen los corazones de los pocos náufragos de Isamis que todavía persisten en su utopía.

El pobre resultado de cuarenta años no hace que se abran esas puertas. Las llamadas de atención del Magisterio pontificio y latinoamericano, tampoco. El informe del Visitador Apostólico, tampoco. La carta del cardenal Días (“el nuevo Administrador Apostólico tendrá que organizar el Vicariato e implantar de manera diferente todo el trabajo pastoral”), tampoco. La novedad de la evangelización de los misioneros heraldos, tampoco. El resultado de las encuestas de opinión y las manifestaciones públicas, tampoco. El retiro de los seis carmelitas rebeldes a pedido del propio Santo Padre, tampoco. La labor de los nuevos sacerdotes venidos de otras diócesis del Ecuador, tampoco. La paciencia y las advertencias de Mons. Mietto, tampoco.

Nada los hace recapacitar. Puertas cerradas y corazones de piedra.

Ahora critican que “se cuide en exceso los espacios sagrados” y el temor al patriarcalismo, a la espiritualidad y a la obediencia. Concluyen en su lógica… ilógica: “no necesitamos abrir puertas”.

Pues que se queden en su aislamiento y en su fracaso, al contrario de los apóstoles que fueron heraldos del Evangelio: salieron del cenáculo y fueron por todo el mundo a anunciar la buena nueva, el don de Dios: bautismo, Eucaristía, perdón de los pecados y todos los tesoros de la Iglesia jerárquica y sacramental, riqueza de los pobres y de los sencillos.

Una precisión, un detalle: el Resucitado no es un “asesinado” sino una víctima que se entregó a la muerte en obediencia al Padre y por amor a los hombres.

La obediencia y el amor van juntos. La rebelión y el odio, también.