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lunes, 14 de diciembre de 2015

¡Qué miseria, los columnistas de El Telégrafo!…

La derecha regresa a la Argentina
Fernando Falconí Calles
En la hermana República Argentina, la mayoría se pronunció a favor del neoliberal Mauricio Macri. Para concretar este triunfo intervinieron varios insumos: en primer lugar, los medios privados que –desempeñando un rol político clave– fabricaron matrices de opinión para desprestigiar sistemáticamente la gestión de gobierno y, al mismo tiempo, favorecer la imagen de Macri. Oposición mediática encabezada por el grupo Clarín, que logró bloquear la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual desde 2010 en que fue reglamentada hasta la presente fecha.
En segundo lugar, se comprueba –una vez más– la fragilidad de la memoria colectiva. En efecto, la mayoría olvidó que, para imponer el modelo neoliberal, las sucesivas dictaduras militares reprimieron duramente; el saldo trágico fue de 30.000 muertos, entre asesinados y desaparecidos. La mayoría olvidó a los autores, cómplices y encubridores del ‘corralito’ y el ‘corralón’. Período doloroso, de profunda inestabilidad política y social. Desfilaron varios presidentes neoliberales: Menem, De la Rúa, Rodríguez, Duhalde. En esta triste etapa de la historia argentina, se produjeron disminuciones sustanciales de los salarios de trabajadores y jubilados. El 18,3% de la Población Económicamente Activa estaba desocupada; el 16,5% se encontraba subocupada; la deuda pública ascendía a 132.000 millones de dólares. Caos total. En los barrios más pobres se inventaron las ‘ollas populares’ para que la gente pudiera engañar al estómago con lo poco que cada vecino podía aportar. En aquella dramática época, perros y gatos callejeros desaparecieron por acción de los magos neoliberales.
Un tercer insumo tiene que ver con la campaña electoral. El nombre del movimiento fue muy bien escogido: Cambiemos. Se ofreció el oro y el moro; los cantos de sirena se multiplicaron; el principal ofrecimiento fue que en Argentina (al final del período, se supone) “no habrá un solo pobre”. No obstante, la historia de la humanidad contradice la oferta de Macri, puesto que a los regímenes neoliberales los pobres les importan un comino: para las élites, bienestar; para los pobres, sufrimiento. Eso es todo. Las inequidades crecen geométricamente. Es la razón de ser de la derecha aquí, allá y en todas partes.
La ley establece que “al tomar posesión de su cargo el presidente y vicepresidente prestarán juramento, en manos del presidente del Senado y ante el Congreso reunido en Asamblea”. Sin embargo, el nuevo caprichito de Macri es que la banda presidencial y el bastón de mando se lo entreguen en la Casa Rosada. En conversación telefónica con Cristina Fernández, hace pocos días, los decibelios del candidato ganador se elevaron hasta transformarse en ruido y grosería. Al parecer, se olvidó de que se estaba comunicando con una dama. El asunto es que en la hermana República Argentina, el 10 de diciembre de 2015, existieron tres presidentes durante 12 horas. La prepotencia es otra de las características de los gobiernos de derecha.
Una cosa es la campaña electoral y otra la gestión de gobierno; al iniciar la segunda, los neoliberales suelen guardar en caja fuerte las mentiras y los disfraces que utilizaron hasta alcanzar el poder.
¿Qué hará Macri para cumplir con su principal oferta de campaña? Al final del período lo podremos comprobar: entre muy poco y nada.
http://www.telegrafo.com.ec/opinion/columnistas/item/la-derecha-regresa-a-la-argentina.html


¡Qué miseria, los columnistas de El Telégrafo!…

Parece que con el Padre Pedro Pierre compiten en deshonestidad otros columnistas de cierto periódico “no privado”…

El apriorismo ideológico y el profundo malestar de un tal Fernando Falconi ante el resultado de las urnas en Argentina son patentes. Como los isamitas: ellos, solo ellos y nadie más que ellos.

Opina sobre lo que no conoce con aires de dictar cátedra. Veamos.

Dice que en argentina ganó la derecha por las siguientes razones:

1.- Por la campaña pro Macri de los medios privados; como si los medios privados fueran la voz del diablo, y solo los medios oficiales, como El Telégrafo, poseyeran el carisma de la infalibilidad. Así son los defensores de la libertad de expresión…

2.-Por la falta de memoria colectiva. Ni más ni menos, el articulista atribuye la desaparición de 30.000 personas y los excesos de los gobiernos militares a las ideas dichas liberales. Castro y Chávez también fueron militares y arruinaron a sus países con muertos y desaparecidos e impusieron la pobreza a sus países. Eso, evidentemente, no le preocupa en lo más mínimo a Falconi. “En aquella dramática época –dice-  perros y gatos callejeros desaparecieron por acción de los magos neoliberales”. ¿El señor Falconi se ríe de la gente?

En Rusia soviética o en la Cuba comunista, tal era el hambre que ni siquiera hubo “ollas populares” para paliar la situación.

Habría que comprobar si realmente en Argentina se pagó la deuda pública, como proclaman los derrotados. ¡Pero el problema es que las arcas están totalmente vacías! y los haberes… ¿en que los bolsillos?

3.-Otra razón del triunfo de Macri: el simpático nombre de su partido político Cambiemos habría conquistado a un electorado idiota. Infórmese mejor Señor Falconi de lo que pasa en casa ajena y no “argumente” con infantilidades.

La presidenta saliente no solo robó y se enriqueció vergonzosamente (¿no sabe de eso el Sr. Falconi?) sino que llego a declarar que la pobreza no existe en Argentina por obra de su gestión, y que en Alemania había más pobres que en Argentina. Eso hizo reír al mundo entero. Idiota no fue el electorado que votó a Cambiemos sino la que fue oportunamente defenestrada y los corifeos que hoy se lamentan.

Cuanto a su último párrafo sobre lo que establece la ley sobre la toma de posesión de un presidente, el pobre Falconi desrazona horriblemente. Una cosa es la jura y otra cosa es la recepción de la banda y del bastón. Que se informe de cómo son las cosas allá y que después dicte cátedra.

Sobre la conversación telefónica entre Macri y Cristina, se ve que las escuchas de Falconi (que serían ilegales) no funcionaron. Resulta que una “dama” pretenciosa quiso pasar por encima de la ley como ya lo había hecho ella y, antes, su difunto marido –que se informe bien el tal Falconi; La entrega de los atributos presidenciales siempre se realizó en la Casa Rosada. La fábula de una pobre mujer ofendida es un invento del gobierno saliente que por ser tan idiota, el gobierno entrante ni se encargó de refutar.

La malcriada expresidenta no asistió a los actos a los que su posición le exigía y declaró con aires de pasmosa suficiencia “no pude ver nada de la asunción de Macri”. En eso se ve lo resentida que está y el interés que tiene por su país.

Además de pésimo columnista, Falconi se considera profeta: “¿Qué hará Macri para cumplir con su principal oferta de campaña? Al final del período lo podremos comprobar: entre muy poco y nada”.

Maduro, a pesar de podrido, reconoció su derrota. Éste columnista idiota, augura la derrota para un país hermano, con lo que se muestra, además, nada gentil.

Como se ve, el Padre Pedro Pierre tiene émulos entre los columnistas de El Telégrafo. Por ahí hay otro que escribió el mismo día que Falconi un artículo llamado: “La Economía derrota al chavismo”. Suprema estupidez. El verdadero título debería ser: “El chavismo derrota a la economía”, es decir, destruye la promoción y siembra la miseria…

El apriorismo ideológico niega la evidencia y embrutece la mente. ¡Menudos columnistas estos de El Telégrafo, torcidos (hacia la izquierda) como la torre de Pisa aunque sin nada su belleza!

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