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jueves, 29 de octubre de 2015

La voz de las urnas y la de los dictadores

Venezuela está a la deriva. Maduro la declaró “en estado de emergencia”. Pero no quiere reconocer su estrepitoso fracaso.

Cuba, que fue otrora la próspera perla del Caribe, igualmente está re-fundida, gobernada por interminables décadas por tiranos comunistas. En el mundo fueron cayendo los muros de Berlín, las cortinas de hierro y la misma Unión soviética, pero Cuba permaneció en su error hasta que se momificó.  Ahora que aparecen como vedettes las momias asesinas de la familia Castro junto a Francisco, en la ONU y en la OEA, les queda cómodo atribuir su ruina al embargo norteamericano!

Pero en el resto de América y del mundo soplan otros aires; la voz de las urnas nos dice que el pueblo todavía, en algunos lugares, aún puede elegir: Argentina, Guatemala, Bogotá, Portugal, Polonia… para no citar el caso francés: desprestigio total del socialista Hollande y progreso galopante de la extrema derecha de Lepen.


Mientras tanto, los “Evos” latinoamericanos quieren perpetuarse en el poder contra la voluntad de las mayorías, elaborando regímenes nada democráticos; son democraturas, dictablandas o nepoticracias… como la de Nicaragua donde los campesinos unidos se oponen al megaproyecto disparatado de la familia Ortega de hacer un canal que una los dos océanos: el costo será de 50.000 millones de dólares (¡en un país tan pobre!) y la concesión fue dada a un empresario trucho (capitalista) de la dictadura comunista china.

Dentro de la Iglesia hay también corrientes peligrosas: los de corte isamita esperaban que el sínodo de Obispos cambiase la doctrina y permitiese cosas tan absurdas como comunión a divorciados re-casados, “matrimonios” de gente desviada o sacerdocio femenino. Pero los desestabilizadores no consiguieron su objetivo ¿Cómo lo iban a conseguir si el Espíritu Santo asiste a la Iglesia?!

A ver cuándo el padre Pedro Pierre y sus correligionarios en nuestra provincia van a rehacer sus ideas y sus caminos. Seguro que nunca. Peor para ellos.

El papa Francisco y su representante en Ecuador, Mons. Ottonello, son siempre la referencia  para los católicos. Punto.

Para isamíticos serán el brasileño Boff o el catalán Casaldáliga (el español López Marañón no tiene talla para ponerlo al lado de los otros dos gurús). Gracias a Dios parece que ya no quedan ecuatorianos de proyección con ideas tan trasnochadas.

De proyección, decimos, pues Pablito solo se proyecta en su trepadora familia y Edgar Pinos solo en aguas negras y turbias.

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