El Papa Francisco hace poco acabó de publicar una
encíclica sobre la fe: Lumen Fidei. Parece que ha sido escrita a cuatro manos
entre los dos Pontífices, lo que aumenta mucho su valor. Este documento sigue a
otras dos encíclicas del Papa Benedicto XVI: Deus Caritas est y Spe salvi. Así,
como regalo a toda la Iglesia, se honran las tres virtudes teologales: la fe,
la esperanza y la caridad.
¿Cómo nos tocan a nosotros estos mensajes? Poniendo
el dedo en la llaga, digamos que en Sucumbíos constatamos grandes fallas en la
caridad por parte de la gente que se embandera con la sigla Isamis: soberbia,
autosuficiencia y un desprecio no pequeño a los que no piensan como ellos, especialmente
oposición en relación a la autoridad de la Iglesia. A los lobos, sean
desenmascarados o disfrazados, se los escucha y se los sigue, mientras que a
los pastores se los desacata. Y a las ovejas, se las oprime ¿Eso es odio o
caridad?









