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viernes, 20 de marzo de 2015

Cuentos chinos

Hace unos años, mientras terminaba su permanencia Monseñor Gonzalo López Marañón en nuestro Vicariato, se nos dijo que el Padre Pablo Torres se estaba preparando para irse a China a “evangelizar”, junto con dos compañeras. No se sabe bien si quería instalar ahí una célula de COIM con el apoyo de la dictadura comunista local, o si iría a abrir una filial de Radio mentiras (cuando aún no tenían problemas de frecuencia), o si estaría buscando mercado para importar estupefacientes, teniendo como antena receptora a Elsa Encarnación o a su esposo en Lago.

Lo cierto es que se nos dijo que el Padre Pablo estaba estudiando el idioma chino en Quito… lo que en realidad no fue más que un “cuento chino”.

Cuando el Vaticano mandó a los heraldistas a Sucumbíos, el Padre Pablo -que había abandonado “su” feudo del Divino Niño- se apresuró a volver a Sucumbíos y dejó sus “estudios” de chino y sus proyectos misioneros… Por su lado, también volvió a las carreras Raúl Uska, que supuestamente estaba en Bogotá, también haciendo “estudios”.

Se sabe que los isamitas no brillan por su erudición... Pero llegamos a pensar que la preparación de esos sacerdotes sería beneficiosa, tanto para ellos como para su labor aquí. Nos equivocamos.

Tampoco fue beneficiosa la abertura del seminario, hecha también a la disparada, justo un mes antes de que Gonzalito fuese despachado a Quito donde haría su inútil y ficticia huelga de hambre. A la cabeza de ese “instituto superior” puso al triste guitarrista Padre Edgar Pinos que apenas tenía tiempo de atender –y con enorme descuido- la parroquia de Aguas Negras, ya que siempre andaba en misteriosas y fraternas incursiones por los ríos fronterizos y en el vecino país, Colombia.

Pues bien; hace poco se reunieron en el Vaticano miles de neo catecumenales con su fundador Kiko Arguello. El papa Francisco les bendijo y envió a muchos de sus misioneros a China. Es una idea fuerte de Kiko Arguello: evangelizar a la China. ¿Y si Pablito se enrola en el camino neo-catecumenal y se toma un avión a la China? No estaría mal… Tanto más que los misioneros de Camino neo Catecumenal viajan a sus misiones con sus familias. Así, Pablito podría ir con sus familiares, incluyendo al payaso, a la tierra de los mandarines y nos libraríamos de todos esos arribistas que han utilizado el Vicariato para trepar. Además, franquearían a los fieles el santuario del Divino Niño, tomado por su fatídica familia.

Como Pablito es una persona poco o nada espiritual, probablemente no le aceptarán que viaje encuadrado en la misión del Camino. Pero no importa; Pablito puede realizar sus sueños de misionero presentándose al Nuncio Apostólico Guido Ottonello para que lo encamine al oriente con su gente. Pero ¡atención!: en China hay dos modelos de Iglesia: la que es fiel al Vaticano y la que es títere del gobierno popular. ¡Que por segunda vez no se equivoque de modelo de Iglesia!

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