Continuamos comentando trechos del desacertado artículo del Padre carmelita de Burgos Eduardo Sanz de Miguel. Se puede ver dicho artículo en este link: https://padreeduardosanzdemiguel.blogspot.com.br/2016/05/la-herencia-de-un-misionero.html#more
Dice a propósito del cambio de administración en nuestro Vicariato hace poco más de cinco años atrás:
"La sociedad de Sucumbíos y de Ecuador se dividió. Algunas minorías apoyaban a los influyentes y económicamente poderosos miembros del nuevo grupo, pero la mayoría del pueblo estaba con los misioneros antiguos."
La
sociedad de Sucumbíos y de Ecuador ya estaba dividida. Más bien puede decirse
que la división se disipó y la opinión pública se cristalizó esperanzada con la
nueva realidad después de cuatro décadas de aridez espiritual:
Comenzaron
las Eucaristías diarias en iglesias y capillas, confesiones disponibles a todo
momento, atención de enfermos y celebración del sacramento de la Unción,
catequesis de niños y adultos, las solemnidades de adviento, navidad, cuaresma
y Pascua celebradas con esplendor, procesiones con la Virgen, visitas a las
casas y rezo del rosario en familia, etc. Todo eso era desconocido por el
pueblo fiel que se fue desafectando de la isamis y, lo que es muy de lamentar,
asumiendo la religión evangélica.






